VACACIONES: Cómo preparar el equipaje con niños.

DSC_0712Vienen a mi recuerdo recortes de un ayer en que arrastraba secador, plancha del pelo, varios pares de tacones de aguja, productos capilares, protectores solares para cuerpo, rostro y cabello, el maletín del maquillaje, una profusa mochila de complementos y el equipamiento deportivo para mis vacaciones de soltera.

Por si me invitaban a un cocktail super cool, decía la revista ELLE que la indumentaria ideal era un little black dress y unas sandalias de tacón con unos pendientes dorados y un clutch de pedrería; por si me despertaba a las 6 am con ganas de correr a la orilla de la playa no me podía permitir no llevar calzado deportivo a juego con la gorra; para bajar a la playa no sólo no podía olvidarme la toalla, sino que eran enseres “sine qua non” el sombrero, las gafas de sol, el kaftán y un bonito bolso de rafia con un par de lecturas dentro.

En realidad mi maleta se llenaba cada año de esos propósitos y, al final de los finales, acababa mal llevando durante los siete días de playa el mismo vestido de mercadillo; de día y de noche.

En cualquier caso, cada verano repetía mi equipaje ilustrada por los consejos de las revistas de moda, como si fuera a veranear en la costa francesa o en un yate con amigos en Ibiza, huyendo de paparazzi, en vez de pasarme la semana en un apartamento caluroso de Águilas o San Juan de los Terreros…

Qué más da? Yo disfrutaba eligiendo los estilismos para el cocktail de media tarde, para la cena de gala; para el día de playa; para mis entrenamientos matinales; para la tarde de cine… Con la única consecuencia de que mi señor otrora novio y ahora esposo, refunfuñaba durante todo el viaje de ida y vuelta.

Todo eso se acabó.

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Les aseguro que meter en un AUDI A3 a dos adultos y dos niños con los equipajes de todos ellos para una estancia de 15 días con sus 500 noches 15 noches, es una de las cosas de las que más orgullosa me voy  a sentir durante el resto de mi vida.

No me vayan a restar los méritos. Es una proeza, una genialidad, obra de las cabezas más aventajadas; prueba de un ingenio apabullante, consecuencia de una organización perfecta, sin fisuras.

Gracias.

Pero no se queden con la envidia, les voy a desvelar los trucos y entresijos de tamaña heroicidad, y se lo los voy a poner así ordenaditos y esquematizados como una auténtica blogger.

De nada.

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Los pasos o hitos del proceso de equipaje son los siguientes:

  1. Preparar la lista con las cosas que hay que llevar
  2. Empaquetarlo todo y colocarlo en las maletas/bolsas
  3. cargar el coche.

Cada paso del proceso tiene su “Know How”, no se vayan a pensar.

1.- HACER UNA LISTA:

Durante los días previos a empezar el equipaje me dedico a hacer una lista con las cosas que tendré que llevarme. Éstos son los aspectos que han de tenerse en cuenta en esta fase del proceso:

a) La LISTA COMO SANTO GRIAL.

La lista es el Santo Grial del equipaje; la lista es el todo.. . Es la fórmula de la Coca Cola, es el mapa del tesoro; es el pergamino, la llave maestra…Lo que está en la lista acaba en la maleta y lo que no está en la lista, bajo ningún concepto (y esto es una norma esencial para el éxito del proceso) PUEDE SER AÑADIDO AL EQUIPAJE.

Es muy importante que se comprenda bien este concepto y, bajo ninguna circunstancia se caiga en el “por si acaso” en el momento de estar ejecutando, propiamente dicha, la acción de hacer las maletas.

Todo el trabajo intelectual se acaba con la lista. Para confeccionar la lista uno se concentra mucho y valora absolutamente todos los “por si acaso”: Por si acaso llueve, por si acaso por la noche refresca, por si acaso en pleno mes de Agosto en la costa almeriense cae una nevada; por si acaso sucede una ecatombe nuclear en la Sierra del Segura… Todos. Y, tras descartar algunos y darse el gusto de asumir otros como posibles, casi probables,haciendo la vista gorda, se ultima la lista.

Si nos permitimos la licencia de caer en las hipótesis mientras hacemos el equipaje, añadiremos cosas presos del miedo, la ansiedad o directamente la neurosis que a algunos nos causa salir de vacaciones, especialmente con niños.

Es importante que a la hora de hacer la lista hayamos valorado bien aspectos como el pronóstico del tiempo, la duración de las vacaciones, las posibilidades de adquirir algunas necesidades en el destino, las excursiones que se proyectan hacer una vez en el lugar, posibilidades de lavar ropa…

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b) CLASIFICAR Y AGRUPAR:

Teniendo en cuenta que para unas vacaciones largas deben llevarse muchas cosas, sería muy complicado ponerse a anotarlas todas sin orden ni criterio y que no se olvidase algo. Es necesario clasificar y hacer grupos o apartados.

En mi caso, en primer lugar divido la lista en cuatro columnas en relación con los miembros de la familia (Raúl, Mi menda, Raúl Jr y Manuela) y clasifico los enseres a empaquetar en filas:

  • Ropa: Subclasificada, a su vez en: Ropa interior, ropa de dormir, de baño, diaria y de salir/vestir; zapatos y complementos .
  • Aseo y maquillaje.
  • Alimentación.
  • Medicinas y salud
  • Entretenimiento.
  • Trabajo.
  • Puericultura

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c) La lista es un SER VIVO.

La lista debe hacerse con tiempo. La lista tiene vida: Se adapta, crece, se mutila, se transforma… Es importante hacer la lista con varios días de antelación. Por un lado ello nos permitirá ir reflexionando sobre las decisiones que hemos plasmado en esa lista y, posiblemente, modificar alguna cosa o adaptarla a circunstancias, planes o hechos que surgen a última hora.

Por otra parte, hacer la lista con tiempo nos permite comprar aquéllo que necesitamos y no tenemos (por ejemplo, porque se nos ha acabado) o tener lo que queremos llevar preparado para ponerlo en la maleta (de manera que por ejemplo, reservamos cierta ropa de los niños sin utilizar para que no haya que lavar y planchar en los últimos días, o lavamos y planchamos lo necesario).

d) Hagan el siguiente ejercicio, SIEMPRE: Propónganse reducir su lista:

Como adelantaba, cuando se pretende viajar con dos niños pequeños y un coche también pequeño, se hace necesario valorar qué es realmente necesario e importante y qué es aquello de lo que se puede prescindir.

La confección de la lista debe estar inspirada no sólo por la coherencia y la razonabilidad sino también por el gran reto de tender a reducirla al máximo; por el propósito de sintetizarla, estrecharla, contenerla. Hay que darle una y otra vuelta a la lista y, en cada una de ellas, hay que deshacerse de algo. Les aseguro que la experiencia de volver de las vacaciones tras haber utilizado TODO lo que nos hemos llevado, sinn que nada se haya quedado en el fondo de la maleta, arrugado e intacto, es muy gratificante.

En este sentido yo siempre me deshago de las cosas que ocupan mucho espacio y puedo adquirir con relativa facilidad en el destino. Por ejemplo pañales (aunque siempre llevo algunos para el viaje y las primeras horas de asentamiento en el lugar), o trato de buscar alternativas a ciertas actuaciones o rutinas que requieren ir cargando de utensilios y enseres y que nos permiten prescindir de ellos. Por ejemplo, si en el destino tengo acceso a un fregadero amplio, no me llevo la bañera de Manuela (pese a que es la de Stokke que no pesa nada y ocupa poco), o me planteo la opción, si resulta viable, de llevar sólo el carricoche de Manuela y la mochila ergonómica; así si el leñador se cansa se puede montar en el carricoche mientras porteamos a Manuela.

Por supuesto si se puede lavar ropa, llevo “puestas” para la mitad de la duración de las vacaciones.

Cada día, al mirar la lista, siempre nos debemos plantear el mismo reto: Cómo podría reducirla? Al final, afloran las ideas!!

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2.- HACER EL EQUIPAJE.

En este punto del proceso de producción algunas pautas o consejos a tener en cuenta:

a) Ponerlo todo doblado y agrupado según su clasificación en la lista, fuera de las maletas y tomarse un minuto para visionar el equipaje completo: El volumen de cada una de las clasificaciones, su forma y las posibilidades a la hora de empaquetarlo.

b) Es mejor utilizar equipaje que nos permita organizar las cosas según su clasificación en distintos compartimentos.

c) Cuantos menos bultos mejor. Por esto insisto en el punto b. Es preferible llevar una maleta que tenga dos compartimentos diferenciados que nos permitan separar, por ejemplo, ropa de zapatos y un bolsillo donde meter medicinas, que varias bolsas con cada una de estas cosas.

d) Es importante empaquetar cada cosa atendiendo a los avatares que sufrirá en el viaje, protegiendo lo delicado, evitando que se derramen los tarros o jarabes..

e) Considero que es muy útil adquirir tarros de plástico pequeños para llenarlos con los geles y champús o demás fluidos que vayamos a llevar y que, generalmente, se dispensan en tarros de gran tamaño que ocupan muchísimo espacio.

d) También es conveniente olvidarse de cajas de zapatos, bolsos o complementos y meterlos, por ejemplo, en bolsas de zapatos o incluso de congelados para ahorrar espacio.

e) Las cosas deben introducirse en la maleta en un orden que os permita tener acceso fácil y rápido a aquéllo que podamos necesitar durante el viaje.

f) Un paso más allá del anterior: Siempre llevo una bolsa que viaja conmigo con lo imprescindible que voy a necesitar a lo largo del trayecto, sobre todo para los niños (ej. Una muda de ropa, chupetes (varios), agua, algo para picar y algunos juguetes.

d) Lo de los juguetes merece su propia mención. Siempre, siempre llevo juguetes para los viajes con los niños. Tanto para el trayecto como para que los tengan en el destino. Desde luego que pueden comprarse juguetes en el destino pero nosotros preferimos llevarlos de casa; en primer lugar porque tratamos de comprar juguetes con coherencia como política de empresa y, en segundo lugar, porque hemos percibido que llevar sus propias cosas de casa les hace sentir más seguros. Les gusta reconocer sus cosas y jugar con ellas; creo que les aporta cierta tranquilidad.

No deben seleccionarse muchos, pero sí deben seleccionarse los principales.

En mi caso, mi hijo presta atención a sus juguetes por épocas: Durante un tiempo se obsesiona con algo en particular y después no le hace ningún caso hasta que, más adelante, vuelve a ese juguete…

Cada vez que salimos a algún lugar (incluso si vamos a comer o a dar un paseo) le preguntamos si quiere llevar juguetes y le damos la opción de llenar una mochila con los que quiere llevar; generalmente sucede que el Leñador elige el HIT (como yo lo llamo),que es el juguete del momento; el de siempre: Que es ese juguete que siempre les gusta,  con el que siempre juega y se entretiene. En nuestro caso, por ejemplo, la guitarra o el coche pequeño naranja.

Para las vacaciones, evitando que se de cuenta yo me llevo la sorpresa. Selecciono un juguete que hace tiempo que tiene olvidado; que en alguna época le gustó mucho y al que lleva un largo periodo sin prestar atención. He comprobado que redescubrirlo en un lugar distinto les hace mucha ilusión.

Por último siempre llevo un par de cuentos.

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3.- EL TETRIS DE METERLO EN EL COCHE.

Evidentemente esta parte del proceso es válida si viajan en coche. De todos modos he ideado su enunciación sólo y exclusivamente para trasladarles que para mí estas vacaciones ha sido un misterio más inquietante aún que la Transfiguración, que mi marido haya logrado empaquetar el equipaje en el coche y que, además, tuviéramos cierta comodidad en el interior.

Desde aquí lo animo que nos ilustre con su infinita e inestimable sabiduría…

Como la entada me ha quedado bastante tostón, no voy a abordar, en particular, qué meto yo en nuestras maletas… y lo dejaré, si hay interés de su parte, para otra entrada.

PD.- Las fotos, por supuesto, son de nuestras vacaciones. Concretamente de la `primera parte… En ulteriores entradas, publicaré otras fotos…

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Vacaciones 2015 

A mi el síndrome post vacacional me sorprende a mediados de Septiembre; justo después de que los días de mar y ociosidad parezcan quedar lejos, y antes de que se perciban cercanas las Fiestas Navideñas.

Aprovecho por eso ahora, que con el subidón de la vuelta a los días ordenados, aún no he entrado en la desesperación de la cuenta atrás, para hacer un repaso por nuestras vacaciones.

Por otro lado, saboreando aún la victoria de haber superado el reto con un terremoto de año y medio, y por si para alguien fuera de utilidad, voy a permitirme contarles los recursos o fórmulas que han hecho que funcione.

Supongo que las madres múltiples estarán pensando que pobre diabla de mí… No tengo ni idea de lo que son unas vacaciones con niños… Y en el inmenso respeto y absoluta admiración que les proceso… Les contestaré: No!!! Esa es la verdad!! Por eso les ruego, háganme partícipe de sus infinitas sabidurías…

Agradecería mucho cualquier comentario con trucos que pueda poner en marcha cuando llegue la pequeña.
Dicho ésto comenzaré con el primer destino de nuestras vacaciones y con el primer truco.

Pasamos unos días en la casa de la playa de un familiar, con gran parte de la familia. El secreto del éxito aquí, es más que efectivo y realmente cómodo: Familia!!!

Todos se rifaban estar con el peque así que yo pude trabajar (así de autónoma pringada es una) y hasta dormirme un par de siestas.

Todo el mundo sabe que las vacaciones en familia implican poco espacio, mucho ruido pero comidas estupendas y montones de risas.
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Después de esos días estupendos en los que podía fingir por ratos que el Leñador no me tocaba nada, nos quedábamos, marido y yo, solos ante el peligro, y poníamos rumbo a Benalmádena.

La primera empresa que se nos planteaba era un viaje en coche de 3 horas y media; con sus 210 minutos y sus más de 5.000 segundos con un niño que detesta cualquier restricción de su movilidad que se prolongue por más de unos 10 segundos.

Como lo cierto es que siempre andamos de aquí para allá, a lo de los viajes en coche le vamos cogiendo el truco…

Cuando vamos a hacer un viaje más o menos largo (de más de una hora) tratamos de hacerlo coincidir con horas en las que Raúl tiene sueño para que duerma durante el trayecto. Como nuestro hijo no suele dormir más de 1:30 o 2 horas en el mejor de los casos, si el viaje es más largo (como sucedía en esta ocasión) el resto del tiempo en el que está despierto, conseguimos tenerlo entretenido con el “veo, veo”, los túneles y los puentes de las carreteras y los cuentos ñoños que me invento con las palabras nuevas que Raúl va aprendiendo y que captan su atención… (Algún día les hablaré de esos cuentos que voy inventando).

Cuando el viaje no es tan lago y pretendemos que el Leñador permanezca despierto; nos aseguramos de que esté bien descansado y a los recursos de los cuentos, el “veo veo” y los túneles, añadimos algunas galletas o un zumo.

Desde luego como con los niños no hay reglas escrita y su estado de ánimo se hace depender de tantos factores, no siempre nos sale igual y en algunos viajes nos toca aguantar que llore, y mucho.

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Superado el drama del viaje; en lo que a la estancia respecta, estoy empezando a confirmar lo que, desde que el Leñador nació, ha sido una intuición: Para aprovechar el tiempo cuando tienes hijos y evitar pasar el día luchando, la clave está en la ORGANIZACIÓN.

Sí, Señores  y Señoras, deben organizarse; establecer ciertas reglas y pautas generales o esquemáticas. Ésto, por supuesto, debe ser el punto de partida, porque la contrapartida a las ventajas de la organización, está en la necesidad de ser FLEXIBLE.

Parece contradictorio, pero no lo es en absoluto. Creo que la vida con hijos se hace mucho más cómoda con una buena organización; si bien esa organización no debe estar constituida de reglas fijas e inamovibles porque, generalmente, no se cumplirán en los términos previstos, lo que podría generar frustraciones. Por el contrario, se trata de planificar una hoja de ruta que incluya horarios con margen de error de al menos una hora por exceso y por defecto; objetivos y prioridades.

Siguiendo este mantra, la semana antes de nuestro viaje planeé las rutas y excursiones que queríamos hacer así como los menús de comida y cena para toda la semana.

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Nos alojamos en un apartamento. La verdad es que me parece que una casa particular ofrece más intimidad y mayor flexibilidad que un hotel; y generalmente intentamos que la vivienda disponga de algún servicio que resulte atractivo para el peque (piscina, jardín…). En este caso tenía una terraza muy grande en la que Raúl pudo correr y jugar y en la que colocamos una piscina hinchable.

Lo primero que hicimos al llegar fue ir a hacer la compra, a la vista de los menús que habíamos organizado.

A nosotros nos parece una buena idea para viajar con el peque tener tiempo para estar en casa y permitirle mantener, en alguna medida, sus rutinas; y pensamos que un buen momento para esa paz y descanso es el de las comidas; de modo que solíamos desayunar en casa antes de embarcarnos en una excursión y volver hacia medio día. Después de comer descansar durante algún rato y salir nuevamente hasta la hora de la cena.

En esta ocasión, durante la mañana acometíamos los planes que exigían menor movilidad geográfica (como ir a la playa o a lugares de interés cercanos), y por las tardes cogíamos el coche o el transporte público para ver otros pueblos o ciudades.

Como he dicho antes, estas reglas no deben ser demasiado estrictas y nosotros aprovechábamos momentos en los que el leñador parecía contento y no estaba cansado para quedarnos a comer o a cenar algo en los lugares que visitábamos.

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El destino que escogimos ofrecía, además, muchas posibilidades para los niños. Pudimos visitar un delfinario; un acuario, zoologico, parques varios, un parque de atracciones…

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También pudimos volar la cometa!

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Mientras todos miraban el espectáculo de delfines, el leñador bailaba…

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Me siento pletórica pudiendo proclamar que al final todo salió estupendamente. Los tres lo pasamos genial… Los animalejos y las atracciones entusiasmaron a Raúl (padre) y también al Leñador que, por lo demás, mantuvo en cierta medida sus rutinas, lo que también nos permitía a nosotros descansar. Además, afortunadamente, solía dormir bastante bien por la noche… Me temo que porque lo fundíamos literalmente.

Definitivamente, las vacaciones con niños son muy distintas a las que se disfrutan cuando se va sin ellos, pero a mi me han gustado tanto que estoy deseando repetir la experiencia!!

LA DOLCE VITA

Desde hace ya unos días, con los 35º a la sombra de nuestra Murcia querida, las prisas que le entran a todo el mundo cuando Junio avanza inexorable y la declaración de la renta aún por hacer, sólo puedo pensar en algo; en una sola cosa… Exacto: Vacaciones… Tal como te las imaginas antes de que acontezcan (que luego todos sabemos que no son para tanto cuando pasas de los 26 años); con la playa de La Manga del Mar Menor convertida en mar del Pacífico; con las cervezas del chiringuito, piel quemada con piel sudada con el hombre de la camisa abierta, como si fueran cocktails de coco o mango, con noches en camas queen size y sábanas blanquísimas, que luego resultan ser un colchón en el suelo y pinzas sujetando las cortinas para que no entre la luz a las jodidas seis de la mañana…

Ayyy!! Sean como fueren, vacaciones al fin y al cabo. En las que sólo miras el móvil un poquito para echarte selfies y para poner un buen filtro a los calamares a la plancha que te vas a jalar; en las que comes sin complejos y sin culpabilidad y puedes tardar dos horas y media en desayunar…

No hace falta que diga que desde que uno tiene hijos las vacaciones son otra cosa; ni mejor ni peor… Otra cosa (vamos que se parecen poco a vacaciones).

Seamos honestos: Por lo que a adultos estrictamente respecta, claro que son peores, lo que pasa es que los padres tenemos esa ridícula manía de disfrutar con el gozo de nuestros hijos; aunque nos arrastremos empapados en sudor los 15 minutos que nos separan de la playa, tirando del carricoche en una mano, del cubo con las palas en la otra, y con el hijo colgado del cuello…

Pero hoy, hoy queridos y queridas, me voy de vacaciones  junto al de los 70´. En un viaje del recuerdo que me lleva a 2012, y me lleva a Roma y a la Toscana…

Poco voy a decir de Roma que Ustedes ya no sepan… Que es una ciudad increíble; majestuosa y narrativa… Es una gozada experimentar la historia a través de sus calles y sus monumentos y que, de repente, cobren vida los libros que estudiábamos en el Instituto.

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Además, Roma estará en mi corazón eternamente vinculada a mi padre que la visitó casi una decena de veces y que siempre le supieron a poco. En algunos de esos viajes le acompañé. Recuerdo uno especialmente en el que a mis 21 años compartimos los tres habitación. Llovía a cántaros en Ciudad del Vaticano; mi madre, mi padre y yo nos cubrimos con chubasqueros fosforitos y con toda la pinta de teletubbies, ni un solo taxi quiso parar a recogernos.

Como de Roma todo está dicho, escrito y filmado, me limitaré a  recordarles que uno de los paseos con más encanto es el del Barrio del Trastevere en el que me comí los mejores spaguetti carbonara que haya probado jamás!

Tras unos pocos días en Roma, pusimos rumbo a la Toscana. Nos alojamos en una casa encantadora en FOIANO DE LA CHIANA, un municipio de la provincia de Arezzo con menos de 9.000 habitantes y con unos de los Carnavales italianos más antiguos y reconocidos.

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Encontramos el alojamiento a través de esta página web. Nuestros anfitriones eran una familia muy amable y hospitalaria. El padre es agente inmobiliario de propiedades de lujo en La Toscana y nos dio muchos consejos sobre dónde ir, qué comer o qué comprar.

Empezamos nuestro recorrido en CORTONA, donde les puedo aconsejar visitar el Museo Diocesano para contemplar La Anunciación de Beato Angélico, y el Duomo.

De allí nos fuimos a comer a un lugar  que nos descubrió nuestro anfitrión y que no puedo más que recomendarles a todos Ustedes: LA TORAIA (No, desde luego, si por cualesquiera razones no comen carne).

La Toraia es un rancho-establo reconvertido en restaurante en el que sirven una carne de chianina deliciosa, tienen una amplia selección de vinos y un ambiente relajado y tranquilo. Allí nos comimos un Bistecca alla Fiorentina que aún puedo saborear si cierro los ojos… (Oh Gosh es la una de medio día y estoy embarazada… Soy capaz de mandar al de los 70´a la vieja Italia a por uno de ésos…)

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Como ven, de los pastos a la mesa.

Por la tarde paseamos por AREZZO, el pueblo que todos recordarán de la entrañable película La Vida Es Bella de Roberto Benigni y en el que resulta visita obligada La Basílica de San Francisco donde se pueden ver los frescos “Leyenda de la Cruz” de Piero de la Francesca.

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Y una curiosidad que me fue ilustrada por mi querido esposo: Allí nació Guido de Arezzo, un Señor muy importante en la historia de la música porque creó el tetragrama (precursor del pentagrama y de la escala diatónica).

El segundo día, después de desayunar viajamos hasta San Gimignano, un lugar bastante turístico aunque bien justificado. Es un pueblo medieval y amurallado que se asienta sobre colinas toscanas. La verdad es que si no hubiera sido por los cientos de turistas que pululaban por sus calles de piedra, habría sido como viajar al medievo.

Además, tienen “la mejor heladería del mundo”; y, como mostrarán las imágenes a continuación, doy fe de que los helados están de escándalo:

IMG_0890 IMG_0898 IMG_0897 IMG_0902 IMG_0906No se crean que no me da vergüenza poner tremendo fotograma, pero me parece la mejor forma de hacerles salivar con los helados artesanos…

Finalizamos el día sin apearnos del Medievo en otro pueblo amurallado; MONTERRIGGIONI, en la provincia de Siena. Para mí, una visita altamente recomendable. Sin grandes lugares de interés pero con un encanto especial. Ajeno al mundo que queda fuera de sus siete altísimas torres, parece que Monterriggioni ha resistido al paso del tiempo y de la globalización. Vamos, que a una le entran ganas de enfundarse un vestido de época y una malla en el pelo, y sentarse junto a la fuente a esperar a los vasallos que retornan de los feudos.

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Al acecho del libro antiguo…

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Y como no quiero pecar de pesada ni de detestable (ya se que a finales de Junio hablarles de idílicas vacaciones me puede valer sus más profundos odios) hasta aquí mis vacaciones del recuerdo. Pero como aún me quedan sitios espectaculares a los que teletransportarme, les advierto que….

…. TO BE CONTINUED…