When the leaves come falling down

Cuando las hojas empiezan a caer…

Qué me gusta a mi el Otoño! Con su luz amarilla y cálida, su olor a hojas secas y castañas asadas; sus sabores caseros; la sensación de frío en la nariz y en las manos; y su sonido… A silencio y a Van Morrison.

Me gusta el Otoño; y, aunque a menudo me duele la cabeza y el ánimo se me pone nostálgico… Me gusta… Quizás me gusta más por eso..

Y,  pese a que en ocasiones reniego de verme encerrada en un pueblo con casi inexistente actividad urbana, me siento afortunada de que aquí, el Otoño se cuele por los sentidos; apagando las luces del día a las 18.30 de la tarde; pintando las tardes de tonos amarillos y ocre, y obligándote a llevar gorros.

IMG_8286

IMG_8289

A dos minutos del núcleo urbano, en Caravaca tenemos Las Fuentes del Marqués, que es un pulmón de agua, árboles, tierra y moreras. Y en Otoño es una gozada pasear por la alfombra de hojas, dejándote envolver por la humedad del río.

Y además, El Leñador está en su ambiente. Revolcándose entre las hojas, corriendo entre los árboles y poniéndonos al borde del infarto acercándose peligrosamente al agua, al menor de los descuidos..

Es el primer Otoño en que Raúl empieza a ser consciente de su entorno, y es maravilloso. Creo que esta fase es francamente especial. Para él el mundo está siendo todo un descubrimiento, y creo que para nosotros está siendo un re-descubrimiento altamente amable.

IMG_8329

Por días de Otoño, merece la pena el Invierno.

 

EMBARAZO #2: PRIMER TRIMESTRE

Hace tiempo que vengo queriendo escribir acerca del primer trimestre del embarazo. Para ser más precisos, del primer trimestre de MI embarazo; pero la verdad es que hasta ahora, por “h” o por “b” (a mi madre le encanta esta expresión) no he podido. Entre que me falta tiempo y que, cuando lo tengo, me apremia la necesidad de desahogar mi frustración con la burocracia administrativa, me he metido en  la mitad del embarazo sin darme cuenta.

A modo de conclusión: El que inventó la expresión de que querer es poder andaba un poco perdido. No siempre querer es poder. No siempre; no en todo. Por más que en este momento quiero estar tumbada en una hamaca en las Bahamas con un daiquiri en la mano, oye! Que no puedo.

Pero finalmente aquí estoy (no en Las Bahamas), con la intención de desenterrar de mis recuerdos recientes cómo me sentí durante esos primeros meses de mi embarazo.

Como ya contara alguna vez, este embarazo está siendo sustancialmente diferente al primero. Igual de feliz pero notablemente menos entusiasta, menos consciente y mucho más cansado, y no tanto por lo que respecta a síntomas físicos (éstos la verdad es que me recuerdan mucho a los que me provocó mi primer embarazo), sino más bien en cuanto a mi actitud y, por su puesto, a las circunstancias en las que lo estoy viviendo.

En cuanto a mis primeros síntomas, mis pechos son los que me ponen en alerta. Están muy sensibles y siento una especie de picor/escozor en la zona de las areolas.

Pero sin lugar a dudas el signo inequívoco y absolutamente insoportable que me confirma mi situación gestante es el CANSANCIO EXTREMO. Agotamiento superlativo;  extenuación total. No estoy exagerando en absoluto. No sé si a las demás les pasará algo similar, pero yo, durante los tres primeros meses de embarazo, ando arrastrándome por la vida.

Pasada una hora y media o dos desde que me levanto de la cama por la mañana, se apodera de mí un sueño invencible.

Tanto en mi primer embarazo como en éste he estado trabajando para mí misma, por lo que he intentado llevar un ritmo lo más parecido posible al de costumbre. Creo que lo he conseguido, no sin daños colaterales.

IMG_5977

Sin embargo, con mi primer embarazo, cuando llegaba a casa a medio día comía junto a mi marido haciendo grandes esfuerzos por mantener los ojos abiertos y, después, me acostaba a dormir en la tranquilidad de mi hogar de dos… Me estremezco de placer de recordarlo, en serio.

Con este embarazo el cuento ha cambiado bastante. Después del trabajo tengo que recoger a mi hijo, llegar a casa, preparar la comida, dormir a mi hijo (sí, mi hijo jamás de los jamases se ha dormido solo). Después de comer tocaba recoger; los platos, las ropas… Sólo algunos días, con un poco de suerte, podía rascarle 20 minutos a la siesta antes de que el Leñador se levantase vociferando MAMÁ!!. Por supuesto, aquellos días en los que madre o suegra nos acogían en su mesa, aprovechaba para dormir con la puerta cerrada a cal y canto, y dejar que las abuelas atendieran a la fiera.

Del mismo modo, en mi anterior embarazo, tras mi jornada laboral vespertina, cenaba sin que nadie me robara las verduras del plato para esclafarlas por el suelo y, después de unos minutos de pacífica lectura, me dejaba llevar por el sueño más placentero.

En esta ocasión, el tiempo de mi recreo empieza una vez que el Leñador ha perdido la batalla al sueño (todas las noches tienen una lucha encarnizada), y he conseguido que mi casa no parezca recién asaltada por una banda callejera.

La verdad es que, en este sentido, si tuviera que darles algún consejo sería: DESCANSEN TODO LO QUE PUEDAN. No se hagan las valientes; dejen la casa correr. Si tiene un poco de polvo, ya lo quitarán cuando tengan más tiempo y alguna ayuda (en mi caso, aprovechaba más los fines de semana en que estaba el de los 70  para ayudarme y las abuelas para quedarse con el nene).

IMG_5447

Otra cosa son las temidas náuseas. La verdad es que las he acusado mucho más en este embarazo que en el anterior. Primero porque con el Leñador se esfumaron a la semana 10-11. Como por arte de magia. Por el contrario, con esta Señorita aún tengo días en que me siento como recién bajada de una atracción ferial. En segundo lugar, porque especialmente hasta la semana 15 o 16 no me las he quitado de encima en todo el día: Por la mañana, por la tarde… Hasta me despertaba a veces en mitad de la noche para volar hasta el baño.

La mayoría de personas en esta situación me aconsejaba comer “algo” cuando las sentía, pero era peor el remedio que la enfermedad: Yo en el embarazo NO SE COMER ALGO. Yo en el embarazo como hasta que agoto el espacio de mi aparato digestivo; como tanto que después de comer me encuentro mucho peor. No miento; yo sólo evitaba las náuseas cuando estaba comiendo, en gerundio; mientras estaba saboreando los deliciosos alimentos que engullía. En cuanto terminaba, hinchada y sobrealimentada, tenía un espantoso dolor estomacal.

En esto, como en todo, he intentado aprender algo y, si a alguna de ustedes les sucede lo mismo, les animo a que no desesperen y traten de poner en práctica lo de las muchas comidas poco cuantiosas. Yo lo he conseguido en gran medida. Por las mañanas desayunaba y almorzaba (algunos días, dos veces), a medio día trataba de limitar la comida que ponía en el plato (soy consciente de que no tengo voluntad para poner punto y final si la comida está en el plato, pero si no lo está, me intimida traspasar la barrera de “repetir”) y la acompañaba con fruta o yogourth para tener más sensación de satisfacción. Merienda y cena temprana, por si antes de acostarse era necesario recurrir a la infusión, la leche o la pieza de fruta.

Además del cómo, está el qué y si, como pueden adivinar, no soy ejemplo a seguir  en muchos aspectos de cuidado personal, en lo que respecta a la buena alimentación no tengo (casi) nada que reprocharme. Y no es que me esfuerce; es que con el embarazo y la lactancia me vuelvo un poco ortoréxica. Evidentemente no se convierte en una obsesión ni nada por el estilo, pero siento el deseo de alimentarme bien: Comer mucha verdura (sobre todo en las cenas), muchísima fruta, beber mucha agua, comer pescado, carne… Apenas doy cabida a la comida basura y el dulce no está entre mis deseos o antojos.  A mi me tienen ganada los berberechos y los encurtidos… Totalmente (modo salivando “on”).

IMG_5012

IMG_5015

IMG_5008

Harina de otro costal es el aspecto emocional. Todo el mundo sabe que el embarazo supone una revolución hormonal sin precedentes. Sin duda, así es. Pero en mi caso, si el anterior embarazo me colocó al borde de la bipolaridad (llantos, risas, histerias, muchos enfados, inseguridades varias…) en éste, he adoptado una actitud mucho más ZEN.

Apenas me puedo creer que haya desarrollado las dosis de paciencia que empleo con mi hijo y con el de los 70´(que, en muchas ocasiones, parece más mi hijo que mi hijo). Pero, especialmente, no me puedo creer la paciencia que tengo conmigo misma.

Por supuesto no me resisto a la sensibilidad extrema y, sinceramente, no veo las noticias porque termino llorando y hasta no consigo conciliar el sueño.

Como seguramente las no mamás que hayan sido tan amables como para leerme, estarán replanteándose todos sus deseos relacionados con la procreación, les diré que, por otra parte, pese a todas las molestias y las incomodidades (que son muchas, al menos en mi caso), el estado emocional que provoca la conciencia de estar gestando a tu hijo no tiene parangón. Es único, revelador y muy emocionante.

Además, bien asentada ya en el segundo trimestre, el prisma cambia sustancialmente… Todo es mucho mejor… Ya les contaré.

NUEVE FORMAS POSIBLES DE PASAR UN ANIVERSARIO II: Del día en que todo empezó

IMG_3591

No soy especialmente amiga de las declaraciones públicas de sentimientos en cuestiones en exceso personales, y mucho menos si se ponen por escrito, con firma y, en este caso, dirección IP reconocibles (probablemente por deformación profesional). Pero tengo tres buenas razones para liarme la manta a la cabeza; pasar por alto la experiencia que me dan unas cuantas decenas de clientes divorciados, separados, en proceso de ruptura o en litigio por cuestiones de custodia o separación de patrimonios, y soltar por este medio rastrero (que se hace pasar por diario pero no lo es) unas cuantas verdades (mías) sobre uno que, durante la década en que nuestras vidas han coincidido, ha parecido salido de diferentes décadas.

Lo han adivinado, sí Señor: El por aquí conocido como “El de los 70´”.

La primera de estas razones es que en escasos días se cumplirá un nuevo año desde que el susodicho me fue dado a conocer de la forma menos parecida a cómo habría soñado encontrarme al amor de mi vida…

La segunda es que mis más incondicionales seguidores (una vez una persona me lo preguntó) reclaman una explicación sobre por qué lo llamo el de los 70´; sobre todo si son conscientes de que el de marras nació en el 81.

Y la tercera, y más importante, es que a falta de tiempo para idear cenas románticas, cajas sorpresa con fotos inéditas y dibujos de corazones, o para salir a comprar un perfume o unas cajas de calcetines, con este post doy por cumplidas y satisfechas mis obligaciones maritales relativas al Aniversario.

Let´s start with the begenning.

Mientras a mis 20 años todavía tenía pájaros ensoñaciones en la cabeza de que iba a conocer al hombre de mi vida mientras en el metro (supongo que pensaba en algún viaje a la capital porque en Murcia o en Caravaca, de metro nada) coincidíamos leyendo a Proust , o de que ese hombre quedaría impresionado cuando recogiera del suelo la película que acababa de sacar del videoclub y que había resbalado de mis manos por casualidad, al comprobar que era también una de sus películas preferidas; o que me miraría profundamente a los ojos mientras en algún lugar empezaba a sonar esta canción;  el de los 70´y yo coincidíamos en una terraza discotequera, una noche de Agosto, mientras probablemente sonaba algo como ésto (que, por cierto, qué subidón me ha dado al escucharla…).

Mi hombre de los 70´no lucía pantalón vaquero desgastado, camiseta blanca medio raída y barba de tres dias, no. Muy por el contrario llevaba unas bermudas blancas, una camiseta de Emporio Armani de las que marcan y una coleta engominada al estilo Joaquín Cortés.

Pero chica, teniendo en cuenta que a esa noche le precedían algunas experiencias rarunas con chavalotes de los de la camiseta blanca raída y que el chico no desmerecía un repaso, pues me interesé en mantener una conversación con él, que, mire Usted por donde, nos desveló que ambos éramos fans incondicionales de la música de Pearl Jam.

Por resumir, a esas noches siguieron otras en las que me resultaban divertidos sus modales de Mr. Big, aunque mis amigas y hasta mi madre torcían el gesto cuando me veían con un chico con tan buen aspecto, y yo misma me representaba viviendo mi propia noche de Cenicienta.

De eso hace ya casi una década… y poco a poco el de los 70´se fue revelando, de una forma absolutamente sorprendente para mí en lo que a género masculino se refiere, en una persona completamente AUTÉNTICA.

En un hombre que habla menos de lo que me gustaría, pero que apuesta más de lo que jamás haya visto antes en ningún otro; en uno que nunca lee los libros de los que le hablo, pero que a veces me sorprende con las reflexiones que yo encuentro en los mismos; en uno sin trampa ni cartón; sin grandes circunloquios y con grandes sentimientos; en un hombre que una vez me dijo que se sentía cómodo en el  8 porque detestaba pasar del 5 al 10; y que, no obstante, lidia perfectamente con mis “cincos pelados” y no se abruma con mis “dieces”.

En un hombre del que me siento orgullosa, con el que me siento unida; del que he aprendido (y sigo haciéndolo) muchísimas cosas, con el que me encanta estar a solas y con el que disfruto de la compañía de los demás; en el que confío más allá de la amplitud con la que comúnmente, empleamos el término confianza.

En definitiva y para terminar con esta pornografía sentimental que me va a avergonzar hasta que se me olvide, un hombre que ha sido una suerte conocer y una fortuna tenerlo como compañero de vida, por más que, como cada cual, tenga sus cosillas (ya sabes, chico, que si no lo digo reviento… Legado Abellán), y por más que sueñe con poner encima de nuestra cama un póster de las Tortugas Ninja.

Y después de toda esta fiesta de sentimentalismo, lo que han estado Ustedes esperando.

Por este look con el que me ha acompañado a lo largo de varios años de nuestra convivencia, lo llamo yo el de los 70´

IMG_0167

Feliz Aniversario, Raúl

LA DOLCE VITA

Desde hace ya unos días, con los 35º a la sombra de nuestra Murcia querida, las prisas que le entran a todo el mundo cuando Junio avanza inexorable y la declaración de la renta aún por hacer, sólo puedo pensar en algo; en una sola cosa… Exacto: Vacaciones… Tal como te las imaginas antes de que acontezcan (que luego todos sabemos que no son para tanto cuando pasas de los 26 años); con la playa de La Manga del Mar Menor convertida en mar del Pacífico; con las cervezas del chiringuito, piel quemada con piel sudada con el hombre de la camisa abierta, como si fueran cocktails de coco o mango, con noches en camas queen size y sábanas blanquísimas, que luego resultan ser un colchón en el suelo y pinzas sujetando las cortinas para que no entre la luz a las jodidas seis de la mañana…

Ayyy!! Sean como fueren, vacaciones al fin y al cabo. En las que sólo miras el móvil un poquito para echarte selfies y para poner un buen filtro a los calamares a la plancha que te vas a jalar; en las que comes sin complejos y sin culpabilidad y puedes tardar dos horas y media en desayunar…

No hace falta que diga que desde que uno tiene hijos las vacaciones son otra cosa; ni mejor ni peor… Otra cosa (vamos que se parecen poco a vacaciones).

Seamos honestos: Por lo que a adultos estrictamente respecta, claro que son peores, lo que pasa es que los padres tenemos esa ridícula manía de disfrutar con el gozo de nuestros hijos; aunque nos arrastremos empapados en sudor los 15 minutos que nos separan de la playa, tirando del carricoche en una mano, del cubo con las palas en la otra, y con el hijo colgado del cuello…

Pero hoy, hoy queridos y queridas, me voy de vacaciones  junto al de los 70´. En un viaje del recuerdo que me lleva a 2012, y me lleva a Roma y a la Toscana…

Poco voy a decir de Roma que Ustedes ya no sepan… Que es una ciudad increíble; majestuosa y narrativa… Es una gozada experimentar la historia a través de sus calles y sus monumentos y que, de repente, cobren vida los libros que estudiábamos en el Instituto.

IMG_0548 IMG_0591 IMG_0647 IMG_0669 IMG_0648 IMG_0654 IMG_0722

Además, Roma estará en mi corazón eternamente vinculada a mi padre que la visitó casi una decena de veces y que siempre le supieron a poco. En algunos de esos viajes le acompañé. Recuerdo uno especialmente en el que a mis 21 años compartimos los tres habitación. Llovía a cántaros en Ciudad del Vaticano; mi madre, mi padre y yo nos cubrimos con chubasqueros fosforitos y con toda la pinta de teletubbies, ni un solo taxi quiso parar a recogernos.

Como de Roma todo está dicho, escrito y filmado, me limitaré a  recordarles que uno de los paseos con más encanto es el del Barrio del Trastevere en el que me comí los mejores spaguetti carbonara que haya probado jamás!

Tras unos pocos días en Roma, pusimos rumbo a la Toscana. Nos alojamos en una casa encantadora en FOIANO DE LA CHIANA, un municipio de la provincia de Arezzo con menos de 9.000 habitantes y con unos de los Carnavales italianos más antiguos y reconocidos.

IMAG0689 IMAG0685 IMAG0684

Encontramos el alojamiento a través de esta página web. Nuestros anfitriones eran una familia muy amable y hospitalaria. El padre es agente inmobiliario de propiedades de lujo en La Toscana y nos dio muchos consejos sobre dónde ir, qué comer o qué comprar.

Empezamos nuestro recorrido en CORTONA, donde les puedo aconsejar visitar el Museo Diocesano para contemplar La Anunciación de Beato Angélico, y el Duomo.

De allí nos fuimos a comer a un lugar  que nos descubrió nuestro anfitrión y que no puedo más que recomendarles a todos Ustedes: LA TORAIA (No, desde luego, si por cualesquiera razones no comen carne).

La Toraia es un rancho-establo reconvertido en restaurante en el que sirven una carne de chianina deliciosa, tienen una amplia selección de vinos y un ambiente relajado y tranquilo. Allí nos comimos un Bistecca alla Fiorentina que aún puedo saborear si cierro los ojos… (Oh Gosh es la una de medio día y estoy embarazada… Soy capaz de mandar al de los 70´a la vieja Italia a por uno de ésos…)

IMG_0817 IMG_0825 IMG_0821

Como ven, de los pastos a la mesa.

Por la tarde paseamos por AREZZO, el pueblo que todos recordarán de la entrañable película La Vida Es Bella de Roberto Benigni y en el que resulta visita obligada La Basílica de San Francisco donde se pueden ver los frescos “Leyenda de la Cruz” de Piero de la Francesca.

IMG_0873 IMG_0851 IMG_0857 IMG_0860

Y una curiosidad que me fue ilustrada por mi querido esposo: Allí nació Guido de Arezzo, un Señor muy importante en la historia de la música porque creó el tetragrama (precursor del pentagrama y de la escala diatónica).

El segundo día, después de desayunar viajamos hasta San Gimignano, un lugar bastante turístico aunque bien justificado. Es un pueblo medieval y amurallado que se asienta sobre colinas toscanas. La verdad es que si no hubiera sido por los cientos de turistas que pululaban por sus calles de piedra, habría sido como viajar al medievo.

Además, tienen “la mejor heladería del mundo”; y, como mostrarán las imágenes a continuación, doy fe de que los helados están de escándalo:

IMG_0890 IMG_0898 IMG_0897 IMG_0902 IMG_0906No se crean que no me da vergüenza poner tremendo fotograma, pero me parece la mejor forma de hacerles salivar con los helados artesanos…

Finalizamos el día sin apearnos del Medievo en otro pueblo amurallado; MONTERRIGGIONI, en la provincia de Siena. Para mí, una visita altamente recomendable. Sin grandes lugares de interés pero con un encanto especial. Ajeno al mundo que queda fuera de sus siete altísimas torres, parece que Monterriggioni ha resistido al paso del tiempo y de la globalización. Vamos, que a una le entran ganas de enfundarse un vestido de época y una malla en el pelo, y sentarse junto a la fuente a esperar a los vasallos que retornan de los feudos.

IMG_0959 IMG_0951 IMG_0941

Al acecho del libro antiguo…

IMG_0937

Y como no quiero pecar de pesada ni de detestable (ya se que a finales de Junio hablarles de idílicas vacaciones me puede valer sus más profundos odios) hasta aquí mis vacaciones del recuerdo. Pero como aún me quedan sitios espectaculares a los que teletransportarme, les advierto que….

…. TO BE CONTINUED…

Tengo miedo de las noches…

Las 20:30 en “casapatare”. Después de 80 Km hasta el trabajo; citas con clientes, plazos que atender, demandas que redactar, señalamientos, visitas al Juzgado, llamadas telefónicas, correos sin contestar; después de otros 80 Km de vuelta a casa… Después de una mañana de guarde con canciones, juegos y luchas encarnizadas con otros mocosos; después de una tarde de paseo, parque, “patrulla canina”, carreras de coches, ¿Dónde está el bebé tigre?; varios conciertos de guitarra, tambor y piano desde el corazón de Seattle; de muchos “cucús, tatás”, de incontables “que te pillo”  y de cosquillas en el sofá, llega la hora del baño.

IMG_4312

Coloco la bañera de Stokke naranja que compramos al leñador y que parecía que se le quedaría pequeña con tres meses (a sus 17 aún le sacamos partido y estamos encantados con ella: es cómoda,flexible, bonita y cabe hasta en nuestro cuarto de baño), y empiezo a llenarla con agua templadita. Por un momento fantaseo con la idea de que ese baño fuera para mí y que en la cama me esperara un masaje con crema hidratante y un pijama suave y con olor a norit… ay! Por el contrario aún me quedan unas cuantas batallas que librar:

La primera; convencer a woodcutter de que en la bañera nos lo vamos a pasar muy bien. Una vez dentro, demostrarle que es mucho más divertido tirar el agua dentro que fuera; conseguir que se ponga de pie para lavarle el pompis y sus partes nobles; convencerlo ahora de que fuera de la bañera se lo va a pasar mejor…

IMG_2387

Para lograr que permanezca tumbado boca arriba mientras le pongo las cremitas y el pañal en mi nueva marca de 0,80 minutos, emulo los sonidos de la ambulancia y el camión de bomberos. Uno es niiii-noooooo niiiiii-nooooo y el otro ninu ninu ninu, pero nunca logro recordar qué sonido le he asignado a cada uno… El pobre debe andar hecho un lío.

Después de unos minutos de expansión medio en cueros entre los cojines de nuestro lecho conyugal, consigo terminar de ponerle el pijama y con alguna artimaña de teatro de variedades, lo meto en su trona mientras pongo en youtube su vídeo favorito de “Instrumentos Musicales”. Por más que lo ve, no se harta nunca… Debo reconocer que es de lo más envolvente y relajante.

Entre estrellitas, pianos, y orquestas de globos se toma sus papillas y, en los 2,5 minutos que me quedan hasta que empieza la parte del vídeo  en que unas manos hacen dibujos con arena, se aburre y empieza a pedir MAMÁ TETA, TETITA DE MAMÁ PARA EL NENE.., corro presurosa a recoger la habitación que luce empantanada de juguetes, a tirar el pañal sucio, a recoger su ropa, a localizar su chupete, a colocar una botellita de agua a los pies de su cuna y a quitarme el vestido y ponerme algo cómodo con lo que entrar en faena.

IMG_4609

Con un ambiente de relajación en mi salón que ya lo quisieran los Hare Krishna, acurruco a mi hombrecito entre mis domingas y empiezo a cantar el repertorio invariable de nanas clásicas que he ido almacenando en mi cabeza a lo largo de estos 17 meses: Pajarito que cantas; Duérmete mi niño que tengo que hacer; Duerme, duerme negrito; Estrellita dime tú y Haga tuto Guagua.

Generalmente para la última, y aunque parezca mentira, el “enemigo” ha sido derribado y duerme plácido entre mis brazos. Los días que se resiste, incluyo algún BIS.

Lo acuesto cuidadosamente en su cuna, mientras espero que venga el de los 70 con una cena maravillosa y enormemente elaborada a base de leche y cereales Special K.

Ese momento es único. La casa en silencio y yo, dueña de mi misma. Me miro al espejo, me recojo el pelo y pienso que tal vez debería cortármelo o echarme mechas. Preparo mi vaso de leche como el que espera degustar un chardonnay y el de los 70´entra por la puerta. Me pregunta qué tal el día y, como si hubiese sido pan comido, le respondo que muy bien. Ninguno de los dos parecemos interesados en malgastar las pocas horas de libertad y paz que tenemos hasta caer rendidos por el sueño, en contarnos las luchas.

A veces nos hacemos los valientes y nos ponemos una peli… No si dura más de 120 minutos. Pocas superan la prueba de calidad que implica unos padres de un bebé con dificultades de sueño. El jurado de Cannes debería estar formado por papás y mamás. Si no nos dormimos y no decidimos quitarla, la peli es todo un éxito.  Otras veces me enredo con una lectura y disfruto de un placer casi pecaminoso durante al menos diez páginas.

Y, finalmente, papá y mamá se van a la cama deseándose suerte; esperando tener unas cuatro horas de sueño ininterrumpido que nos permitan resetear el disco duro y apacigüar nuestros deseos de desaparecer en la Isla de Vanatu.

IMG_4454

PD.- Escribo esta entrada tras una semana en que mi leñador parece haber comprendido que sus papás están al borde del desquicie y duerme como un campeón. Ahora tengo miedo de que al decirlo en voz alta, se deshaga el hechizo…

La Verbena de La Paloma

El calendario imantado que hace un mes compramos en Amazon para salvar nuestro matrimonio (ya les contaré por qué la desorganización de mi hogar ha sido el caballo de batalla familiar en los últimos meses) me avisa, paradojas de la vida, de que pronto, muy pronto, se van a cumplir tres años desde que el de los 70´y yo nos diéramos el Sí, Quiero.

R&R. CEREMONIA-155

Vuelvo a pasearme por las imágenes y los recuerdos y tengo la agradable sensación de que si volviera a casarme lo haría todo exactamente igual a como lo hicimos.

R&R. CEREMONIA-128

R&R. CEREMONIA-127

R&R. CEREMONIA-26

El de los 70´y yo reventamos los tópicos prometiéndonos en París (al menos no subidos a la Torre Eiffel) y, a partir de ese momento, pedrusco en mano, arrancó la carrera por la organización del evento.

Ahora; desde mi espejo retrovisor, me parece que fueron unos meses bonitos y entrañables, pero por suerte el colon irritable que me dejaron en legado, me recuerda que los viví con estrés y miedo y que, probablemente, fue la época que me enseñó a aceptar que aquí la que suscribe, se mueve con mucha más soltura por el espacio intermedio de la duda que separa los blancos y los negros, que por los extremos mismos. El colon irritable me despeja esta verdad para que no la falsee.

La primera cuestión que uno se plantea en esta tesitura es la de decidir la fecha del enlace. Lo tenía claro meridiano: Otoño. Soy una persona otoñal; me encantan sus colores, su olor y su luz, y el de los 70´no mostró resistencia a la bucólica escena que le representé para un cálido pero agradable 21 de Septiembre.

Sin embargo, como muchas otras cosas en la vida, esto no solo depende de ti. Si quieres iglesia y salón de celebraciones al uso (si es lo que quieres, repito) debes ponerte a la cola y esperar la rifa de fechas disponibles.

Finalmente, de todas las que quedaban, tuvimos que elegir el 26 de Mayo si no queríamos matar por asfixia a todos nuestros invitados, en pleno ecuador de Julio.

R&R. EXTERIORES-8

En caso de enlace religioso hay que elegir templo. En nuestro caso estábamos muy de acuerdo en casarnos en La Parroquía de El Salvador; con su arquitectura renacentista y su encantadora localización; en pleno casco antiguo, escondida entre calles emblemáticas.

R&R. CEREMONIA-1

En cuanto al lugar de la celebración; nos decantamos por Pedro Marín y no nos decepcionó en absoluto. En primer lugar porque el Salón es moderno, amplio y confortable, el porche y los jardines del exterior nos brindaron un soleado día de Mayo al aire libre que encierra algunos de los momentos más memorables de la jornada y, principalmente, porque la comida está para chuparse los dedos.

R&R. BANQUETE-36

Luego está lo que tiene que ver con el acicalamiento de la hembra casadera. !Menudo despilfarro de euros entre peelings y tratamientos de oxígeno! Me cuesta concebir que ésa era la misma persona que ahora ha desterrado de su vida la crema hidratante en un ejercicio de optimización del tiempo y del espacio (no se pueden hacer una idea del raquitismo de mi cuarto de aseo).

R&R. CASA NOVIA-85

R&R. CASA NOVIA-93

Va a sonar todo lo cursi que es pero mi vestido de novia me eligió a mí.  Era sencillo, clásico, elegante y romántico. Corte evasé a la cintura, falda en organza con un ribete troquelado al final de la falda, una cola moderada, cuerpo en chantillí, una pequeña lazada donde la espalda pierde su casto nombre y un velo que me reveló mi faceta más folk. Yo, que desde pequeña siempre había tenido claro pasar del velo el día de mi boda, no me lo quité ni para las fotos post ceremonia.

R&R. CASA NOVIA-17

R&R. CASA NOVIA-120

Los zapatos fueron la excusa perfecta para hacer un viaje a Madrid con mi súper hermana blogger, a la que, dicho sea de paso, debo todo el mérito de haber celebrado un enlace tan carismático. Si no hubiese sido por ella, está claro que me habría casado sin pena ni gloria. Es lo que tiene tener una hermana Blogger pues, como todo el mundo sabe, una buena blogger es una excelente Wedding Planner.

R&R. CASA NOVIA-24

El peinado fue la estrella indiscutible del “sarao”. Yo pretendía emular a Diane Kruger, aunque en general se me asoció más a “Amar en tiempos revueltos”. En cualquier caso, el resultado satisfizo mis más altas expectativas. Esto sólo tuvo dos responsables, y son las dos manitas de Toñi.

R&R. CASA NOVIA-16

Rematé el peinado con un tocado manufacturado por mi poliédrica amiga Aurora.

Para el hombre de los 70´y para mí, la celebración lúdica de nuestra boda era, en papel protagonista, entre otras muchas cosas, reunir a nuestros seres queridos y celebrar con ellos el compromiso público de unirnos y reproducirnos; y si había algo en nuestras vidas respectivas que había presidido nuestra forma de entender el mundo, estaba claro que era la MÚSICA.

Raúl se encargó de preparar la música de la ceremonia y, aunque el entendido en la materia es él, juró que la orquesta formada por un montón de caras amigas y queridas, me sonó a gloria. En serio, escuchen este fragmento de la Serenata nocturna de Tchaikovsky y díganme si no la colocarían en su lista de verdaderas razones por las que merece la pena vivir.

R&R. CEREMONIA-5

Por lo demás, tuvimos el honor de dejar la música del cocktail y parte de la barra libre a unos que hablan el idioma de los vinilos. Los chavales de ZOLLO… Y no sólo fue un acierto, sino que fue un exitazo… Bailaban tanto mis atractivas y pretendidas amigas otrora solteras, como mis tías las de Archivel, con sus 70 años a sus espaldas; que hasta se atrevían a sacar a la pista a respetables Señores que fumaban puros.

R&R. BANQUETE-43

R&R. BANQUETE-45

R&R. BANQUETE-51

Después; el de los 70´, el cuñado y el resto de amigos de El Último Mono, desenfundaron baquetas y pedales y se marcaron una de versiones de clásicos de viejunos, para mi gozo más absoluto.

Tan bien lo pasábamos que se nos olvidó el baile nupcial; y eso que había conseguido que el de los 70´meneara el esqueleto y, ni más ni menos que el mismo, que tiene las estructuras óseas encajadas, se había atrevido a apuntarse a clases de baile y nos habíamos ensayado un rock n roll. No me perdonaré nunca haber dejado pasar la oportunidad de verlo ponerlo en práctica ante nuestros comensales…

 Ese día fue una Fiesta, una Verbena…  Tanto que mis amigas pudieron perdonarme que les hiciera vestirse del mismo color; tanto que mi madre, sin una gota de alcohol en sangre, prendiose del cuello de sus hijas y de su marido para gritar en tono frenético “somos una piña, somos una piña”…

R&R. PHOTOCALL-1

R&R. PHOTOCALL-34

R&R. BANQUETE-110

Y para los momentos de oscuridad, guardo el gesto desencajado de Raúl cuando avanzaba hacia él por el pasillo de la Iglesia; guardo el abrazo de mi hermana cuando le entregué el ramo en palabras de Anthony and The Johonsons; las lágrimas de Ester cuando le emulé mi escena favorita de Love Actually; las confesiones de la cracker a las 4 de la mañana; y sobre todas las casas, guardo el último baile en brazos de mi padre, mientras la banda cantaba My Way… La misma canción que le hacía llorar desde su adolescencia.

 R&R. BANQUETE-101

R&R. BANQUETE-17

PD.- Las maravillosas imágenes del día fueron obra de los chicos de Bigote Verde!! Les dejo el enlace del vídeo resumen que prepararon y que estuve reproduciendo en bucle durante semanas…

Vida y obra de una blogger de nacimiento

Mi hermana es una blogger.

Pero no es de ahora, no, es de siempre. Desde que nació es una blogger.

Mi hermana consigue la estética en todos sus gestos.

Mi hermana me ha causado una envidia espantosa a lo largo de los años. Gracias a Dios a día de hoy bien llevada envidia, aunque no ha sido siempre así. Entre los 9 y los 15 años, envidia mal gestionada y de los 15 a los 18, envidia reprimida.

Pero ¿cómo no iba a sentir envidia?…

Mi hermana y yo empezábamos el curso escolar igual de entusiasmadas. Éramos así de pavas; nos gustaba estudiar, mucho. Bastantes humillaciones nos hemos llevado ya por esta condición nuestra de pavas. Si a ello le suman que éramos más bien gordas (para qué andarse con eufemismos) ya lo tienen: Bullying que lo llaman ahora.

Pero a lo que íbamos. Mi padre nos llevaba a la librería Piscis cuyo dueño regente, que en paz descanse, nos daba un poco de miedo porque hablaba muy rápido y nos miraba demasiado directamente a los ojos. Siempre queríamos ir con nuestro padre porque él no se resistía a nuestros encantos y, especialmente, a la capacidad persuasiva de mi hermana.

Comprábamos  material escolar con la misma alegría con la que ahora compramos zapatos o posavasos de zara home: Gomas para borrar, possit varios, pilots, bolígrafos, fixo, grapadora, taladradora, quitagrapas, reglas, escuadras, compases, calculadoras, libretas, carpetas, archivadores con plásticos separadores de colores, rotuladores…

Cuando llegábamos a casa con todo nuestro arsenal, nos íbamos a nuestro cuarto a preparar las mochilas del día siguiente. Al cabo de un rato en el que me había quedado absolutamente “ennortada” mientras leía el capítulo del libro de historia que narraba “La Toma de la Bastilla”, levantaba la mirada y espiaba de reojo lo que estaba haciendo mi hermana: 

Mierda! La muy blogger había puesto título a cada una de sus libretas; y no de cualquier modo. Cada libreta asignada a una asignatura; con el nombre de la materia escrito con letra redonda y preciosa en rotulador, y su nombre, curso y teléfono en el margen izquierdo del folio. 

Juro que intenté copiarla; pero nunca me salía. Las mayúsculas del título se me torcían y siempre cometía algún error en el número de teléfono que me obligaba a tachar (aún no estaba de moda el típex y suponía un esfuerzo inmerecido arrancar la hoja y tratar de hacer una nueva).

A mitad de curso el pupitre de mi hermana parecía el escaparate de una tienda de golosinas: Las ceras con las ceras, los bolígrafos en un lapicero; los rotuladores en el estuche de Sailor Moon…

El mío era un completo desastre: De lo que habíamos comprado me quedaban un bic negro que había perdido el “tapaculo”; un lápiz del 0.2 con restos de chicle que se pegaba a los dedos y una goma MILAN que llevaba dos cruces pintadas a ambas caras  y una punta de lápiz incrustada. Todo en el mismo estuche, compartiendo espacio con las birutas de sacar punta a los lápices de colores (en paradero desconocido) y con algunos envoltorios de chupa chups.

Los años no suavizaron este antagonismo. En el instituto mi hermana tenía libros y cuadernos pulcros y flamantes y los míos eran prueba escrita de todos mis flirteos adolescentes (que si Raquel y Fulanico; Raquel y Menganico…). Los corazones se superponían a letras de canciones de Green Day y Marilyn Manson y algunos eran atravesados por garabatos que representaban símbolos fálicos. 

Un poco después llegaron las gurús del maquillaje  y, con ellas,  la perdición para nuestras maltrechas economías. Cómo no caer rendida ante los packaging de Boby Brown o Benefit?? Esas cajitas de brillo labial; las paletas de sombras en tonos ocre… Todo muy bonito hasta una semana después de abierto. A partir de ese momento, no había forma de coger el rímel  sin que algún pegote negro acabara en mi camisa; cada envase o recipiente terminaba embadurnado por su propio contenido y por el de los tarros adyacentes, y hubiera podido pintarme los ojos con solo pasar el dedo por las esquinas del cajón donde desparramo las sombras. 

Pero mi hermana… Dios mío mi hermana!! Lo suyo parece un santuario al corrector y al colorete. Hasta los maquillajes fluidos están en sus cajas!! Todo cuidadosamente colocado en cestos de mimbre o de tela, como recién comprado. Clasificados por categorías y géneros; dispuestos por colores y tamaños…Es un deleite a los ojos; un disfrute sensorial como cuando, después de sortear montones de ropa en las quintas rebajas de Mango, emerge en el lado norte de la tienda la nueva temporada. Toda ordenada, combinada; irresistible. 

Por no hablar de sus agendas, horarios y planificaciones… Vergüenza me da sacar mi agenda promocional de Feas Farma delante de ella… Y no es que una peque de demasiado amor propio, es que… Vean,vean:

 
Adivinan quién es quién?

Mi hermana ha nacido para repartir “típs” por el mundo; para tomar “snacks” a media mañana frente a un ordenador con teclado fosforito y hacer tableros de inspiración  con fotos y recortes y colocarlos sobre el escritorio. 

Por lo que a mi respecta; me conformo con no olvidarme de recoger al leñador de la guarde… Por cierto; que me voy ya… Y además tengo que pasar a comprarle leche. 

Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa

IMG_0525Ser mamá está de moda, así que, por suerte para mí, estoy de moda. Sin más trámites ni ulteriores comprobaciones gozo de la aceptación e incluso de la simpatía de bastantes personas: Conocidas (algunas, antes de la maternidad vivían ajenas a mi existencia) y también desconocidos varios.

No se crean que no me gusta la idea… En realidad estoy tan contenta como cuando descubrí que aún guardaba unos pantalones pata de elefante y con bolsillos altos en el armario. Muy “seventies”. Más que los que ha sacado Amancio para la nueva temporada de Zara. Tanto que tardé medio minuto en ponérmelos y salir a la calle a lucirlos. Antes de que el Sr. Ortega volviera a copiar a Yves Sant Laurent con otros muy parecidos, y ya no pudiera dármelas de “trendsetter”.

Lo que pasa es que como siempre, estar en la cresta de la ola; en el “candelabro” que diría nuestra querida Sofía Mazagatos, tiene su contrapunto. Es un poco trampa; no se vayan a creer.

Lo que “mola” así, a la sociedad en general, no son las mamás cualquiera, no. Son un tipo de mamá muy específico y, de hecho, androide.

En primer lugar, es determinante cuán cuantiosa sea tu descendencia. Efectivamente, en los perfiles de instagram se lee tan poco “mamá de 1” como “mamá de 7”. Y es que el precio justo está entre tres y cinco. Si, sí; como lo oyen; no se me asusten.

¿Dónde ha quedado la tendencia evidente de tener dos que ha marcado los últimos treinta años? Pues ahí; precisamente en los denostados últimos treinta años. Los años de las madres como las nuestras, que nos envenenaban a base de biberones de fórmula (sí, nos daban fórmula las muy crueles), nos dejaban llorar en la cuna para dormir y nos trituraban la comida hasta que teníamos dientes (!pero qué insensatas!!).

Tener uno o dos hijos no te hace merecedora del respeto y la admiración que te reportan cuatro, ¿Dónde vas a parar?… Así que si este es su caso, tiene dos opciones: Póngase a procrear como una loca o ya puede currarse lo de obtener la máxima puntuación en el resto de requisitos para la conversión en “mummy cool”.

Por otra parte, si tiene cuatro, relájese. Puede suspender en las demás áreas. Se le exime de tener que hornear pasteles o de ser experta en Montessori.

No se vaya a pasar con lo de traer seres al mundo. Si ha sobrevivido a cinco, sus comportamientos se van a examinar con lupa (ya puede gustarle hacer huertos ecológicos con sus pequeños…) y si pasa de este número, será inmediatamente desterrada del selecto grupo de las madres modernas para pasar al de las madres beatas inconscientes.

Si importante es el número, importante también es el género. ¿Una mamá con tres niños?… Buff… Enséñeme su carnet de la biblioteca municipal; o al menos que alguno de sus hijos (mejor si son los tres) sea rubito con pelo largo y, en definitiva, con un poco cara de niña. Si sus tres varones son morenetes, con poco pelo y más bien brutotes, lo siento; no molará tanto.

Totalmente prohibido ser una ama de casa “al uso” o tener una profesión que ocupe más del 30% de sus jornadas diarias.  Ni una cosa ni la otra.

Si Usted ha decidido quedarse en casa, y no hacer “nada más” (yo aún no he descubierto si el tiempo que una persona puede dedicarle a las labores del hogar es finito…, creo que no) ya puede empezar a ponerse de cara a la pared y a darse unos azotes. Vía libre a la culpabilidad. Claro; Usted no es una mujer productiva; está bastante anticuada; su espos@/compañer@/pareja en general se encarga de mantenerla; no podrá realizarse. Vamos, que está bastante lejos de molar… Pero no se preocupe en absoluto; yo le doy una solución cómoda y sencilla: Elija un espacio luminoso y bonito de su hogar (si no lo tiene, búsquelo en casa de una vecina) y haga una foto de su MAC (si tiene un pc de toda la vida, no nos vale; pida el MAC) trabajando con alguna aplicación de organización y planificación, en la que se pueda fijar en qué tarea va a emplear los siguientes 2.400 segundos, y súbala a instagram.

Debería también hacer muffins junto a sus hijos y restaurar algún mueble antiguo de casa.

Si Usted ha decidido no abandonar un status profesional que le costó tiempo, dinero, sudor y sangre, aún tiene la cosa más negra… Cójase unos clavos y un par de travesaños de madera porque lo suyo va a ser una crucifixión. Si sale de casa  a las 7:00 am y vuelve después de las 20:00 horas, la cosa tiene difícil apaño. Usted no será más que una trepa insensible no merecedora de su prole, por más que su trabajo tenga fines sociales o sea el único medio de proveer de ingresos a su familia.

Si trabaja una media de 25-30 horas semanales como es mi caso, tampoco se libra de las juergas que se montan en su cabeza los remordimientos. Por partida doble, además. En el trabajo no está al 100%. Mira impasible como se despiden, sin pedir disculpas, sus ambiciones de antaño. 

En casa tampoco. La primera vez que a su hija hubo que darle puntos de sutura !Usted estaba trabajando!!

En la reunión con sus socios está pensando en que ahora papá estará bañando a los pequeños, y cuando Usted baña a los pequeños, está pensando que aún no ha terminado el informe del asunto Nuñez.

Visto lo visto, o bien tiene un trabajo muy molón que le da de comer empleándole un máximo de 15 horas semanales, o bien Usted no tiene que trabajar porque dispone de otra fuente de ingresos, pero puede hacer lo de las fotos de su MAC y lo de los pasteles.

No “se vale” haber decidido que se puede vivir con 1.400 Euros al mes que gana su pareja. Para estar entre el matriarcado Vogue deben ganar más. De alguna manera tienen que comprar los buga boos; la trona Stock; la silla del coche Cybex Syrona; los electrodomésticos SMEG…

Por último pero no menos importante, debe Usted estar bastante buena. Tampoco es que tenga que tener unos abdominales de acero (de hecho mejor que no  los tenga, eso podría implicar que pasa demasiado tiempo haciendo deporte y por consiguiente no es Usted la madre completamente entregada al bienestar de sus hijos que debiera ) Pero debe ser sexy… “Estar para una vuelta” que diría mi hombre de los 70´ si le pregunta el primo Buby´s.

Esto es todo. Si cumple estos presupuestos será una mamá maravillosa. De lo contrario…

Bueno, de lo contrario seguramente será Usted la mejor madre que sus hijos puedan tener; será igual de buena como madre de lo que lo es como mujer y, ante todo será lo que haya querido o podido ser en esta vida. Auténtica, genuina, imperfecta, corriente y moliente; antihéroe. Y lo mejor de todo: No tendrá que dar explicaciones a nadie de cómo ni por qué.

Tú a Boston y yo a Nuremberg, pero por favor, !NO TE LLEVES A LOS NIÑOS!

sustracciónY si te los llevas, que sea con mi consentimiento; y cuídate de que lo puedes acreditar…

En caso contrario, nos vamos al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Mula para que el Sr Juez de primer destino; después de sufrir un desmayo por hiperventilación cuando le contemos nuestra historia, decida dónde tienen que poner el huevo nuestros retoños.

Pues sí, Señores y Señoras; que esto del mestizaje y de las parejas multiculturales es una cosa muy cool y muy bella, no digo yo que no, pero que tiene su lado oscuro, sobre todo cuando los amantes dejan de entenderse, y no sólo por culpa de la barrera idiomática.

Cómo no va a ser de cuento de hadas la historia de la alemana que se va de Erasmus a Francia, donde, en un atardecer “sous le ciel de París” bajo la Torre Eiffel, ve pasar a un apuesto americano que, renegado de la industria cinematográfica nacional, en la que sólo te dan crédito si tu peli es de salvar el mundo o, al menos, sale Will Smith, está probando suerte en la vieja Europa, cámara en mano, para hacer el cine que siempre soñó; el independiente, el que no da ni un duro pero te imprime un sex appeal que ya lo quisiera para sí Ben Affleck.

Se miran, se sonríen y el resto es historia… De amor, claro está… Con sus conversaciones hasta el amanecer, sus paseos cogidos de la mano y su comerse a besos en la penumbra de cualquier callejón…

Tanto es así que en un viaje al Estado de Massachusetts para que la germana conociese a los padres de él, en pleno partido de los New England Patriots frente a los Cowboys de Dallas, nuestra Anna se encuentra con su blanca tez y su cabello rubio trigo en la pantalla del marcador, y a su americano de pro, de rodillas, con un pedrusco en una mano y la mostaza resbalándole por la barbilla, el cual pregunta compungido: “Will you marry me?.

Celebran una boda por todo lo alto en la bonita ciudad de Nuremberg, con ritos anglicanos y videoconferencias varias para que la vieja tía Amy, que no se puede mover, mande sus bendiciones a los recién casados.

Tras la boda; los amantes de Teruel que diría mi madre, se vuelven al París que los vio nacer (como pareja) y se instalan en un pequeño estudio del barrio de Montparnasse, donde él lo sigue intentando con la dirección y ella se propone terminar sus estudios de arte…

Entre facturas sin pagar y cenas en la azotea, conciben a una dulce francesita que nace morena como su padre y con los ojos claros de su madre.

Desesperados porque en París los pañales cuestan como si los hipopótamos del culete los hubiera pintado Dalí, y ya les ha llegado la segunda carta del casero para que paguen la renta, deciden que como en España no se vive en ningún sitio, que ella estuvo una vez en las Fiestas patronales de Caravaca de la Cruz y que por esa zona los pueblos tienen mucha solera, hace un sol de escándalo y la playa pilla “a tiro de piedra”.

Sin muchas más cavilaciones, nuestra Anna y nuestro Paul, acompañados de la pequeña Chloe, ponen rumbo al Noroeste murciano donde capean como buenamente pueden una relación bastante menos idílica que la que soñaban mientras paseaban a orillas del Sena, y hacen crecer la familia con un varón al que deciden llamar Otto  a cuyo alumbramiento, por cierto, no asiste el padre de la criatura que, cansado de malvivir vendiendo guiones a pequeñas productoras europeas, ha sucumbido a una oferta de la Paramount para rodar una serie en emisión nocturna sobre las desventuras de una antigua estrella del boxeo, y ha establecido su residencia temporal (al menos así lo cree nuestra Anna) en el flamante distrito de Hollywood.

La historia ya no parece tan idílica, ¿Verdad? Pues aún hay más:

Entre llamadas a cobro revertido y vuelos que se retrasan reiteradamente, la relación termina hecha pedazos como el corazón de la dulce Anna, que de repente se encuentra sola, en un país extranjero y sin perro que le ladre.

!Y a ver quién le resuelve a nuestra protagonista el galimatías del divorcio, la custodia, la pensión de alimentos de los niños…!! Para empezar no sabe ni dónde tiene que presentar la demanda; ¿en el añorado París?: ¿En su Alemania natal?, ¿en la diabólica España que ha destrozado sus sueños e ilusiones?… Y, una vez que consiga interponer la demanda ¿Qué ley le va a aplicar el Juez/Richter/Juge/Judge? ¿El BGB alemán que estudió durante un año antes de decidir que el Derecho no era para ella?; ¿El Code Civile francés que presidía el salón de su piso de estudiantes durante su aventura gala? ¿los antecedentes jurisprudenciales del Estado de Massachusetts? ¿o tal vez nuestro Código Civil de 1889?.

Si nuestra alemana no consigue encontrar unos abogados “resultones” como nosotras, que puedan dar respuesta a sus inquietudes de puro Derecho Internacional Privado, podrá verse tentada a coger a sus churumbeles y poner pies en polvorosa en el primer avión destino Baviera que salga desde Alicante.

Y mucho ojo, porque si en la inestabilidad emocional de la otrora Sra. Anderson, nadie interviene para poner cordura, se estará buscando un lío de los gordos. Cometerá un secuestro internacional de menores que, además de ser un ilícito penal, podrá desencadenar un proceso complicado de restitución…

Y el pobre Sr. Paul, que vuelve a casa por Navidad, cargado de regalos y vestido de Santa Claus, de repente se encuentra que Chloe y Otto no están en casa, ni sus ropas, ni sus maletas y pronto resuelve que su madre se los ha arrebatado y, se encuentra tan perdido como se encontraba Anna antes de marcharse.

Y precisamente, de este fenómeno tan caleidoscópico en el que la mayoría de las veces, como suele suceder en Derecho de familia, no hay buenos ni malos, sino decisiones condicionadas, turbadas y tomadas en caliente; y de su forma de resolverlo, habla mi estimada compañera Carolina Marín Pedreño (referente donde los haya en esta materia) en su libro: “SUSTRACCIÓN INTERNACIONAL DE MENORES y proceso legal para la restitución del menor”, publicado por la editorial jurídica LEY 57, que presentó el Viernes pasado en La Muralla en Murcia, junto a otros muchos compañeros y grandes expertos de esta cosa apasionante que es el Derecho Internacional Privado.

La obra, además, por si fuera poco, lleva  prólogo del Magistado Don Francisco Javier Forcada Miranda, Juez de enlace en España de la Conferencia de la Haya, así que sin duda es un imprescindible en el escritorio de todos los compañeros y agentes jurídicos que quieran conocer mejor esta realidad jurídica y social. Yo no veo el momento de quedarme a solas con él!!

*Nota de la autora: La aquí firmante es plenamente consciente de la seriedad que presentan los casos de sustracción internacional de menores y de lo doloroso de sus consecuencias, por lo que el tono ameno que empleo en el post y que sonará a quiénes de vez en cuando se tropiezan con el blog, no pretende frivolizar una cuestión tan delicada, sino, simplemente, presentar de forma superficial y desde un plano teórico, la situación potencial de muchos de estos casos, de una forma que resulte accesible para mi abuela y para mi madre que hasta ahora son mis lectoras incondicionales.

Dejen las armas en el suelo y nadie saldrá herido.

La Naranja Mecánica es una tarde en los columpios comparada con una jornada matinal en un buen número de palacios de Justicia de un pueblo o ciudad cualquiera de nuestro país. Eso sí que es una historia de violencia y no la que contaba Cronenberg en una película altamente recomendable, protagonizada por Vigo Mortensen y María Bello.

Les hablo de Juzgados de Primera Instancia e Instrucción, Juzgados de lo Social o incluso de lo contencioso administrativo (aunque éstos últimos en menor medida) cuyo día a día sería un filón para Tarantino si en algún momento le abandonan las musas de la inspiración y se queda sin historia sangrienta que contar.

Junglas de hormigón con fieras trajeadas y cafés de máquina.

Recién salida de la Universidad, con un proyecto profesional que pasaba sí o sí por trabajar para alguna ONG internacional liberando a inocentes condenados a penas capitales, o cazando y castigando a los culpables de las desapariciones de niños en Argentina durante la dictadura de Videla, jamás me pude imaginar que el ejercicio en los Juzgado me iba a suponer tal entrenamiento en agresividad e ira.

Después de unos cuantos años de curtirme la piel a base de gritos fuera de lugar, contestaciones carentes de modales y silencios despectivos, una servidora pasea con altivez su indiferencia. En ocasiones, para mi estupefacción, logrando amedrentar así muchos despotismos, como al perro ladrador al que le pisas el rabo.

Son innumerables las veces en que la declaración de un imputado o un juicio de despido, se han convertido en un ring de lucha libre en el que peleas con más de un contrincante y nunca sabes de qué lugar te va a venir el golpe, así que para no aburrirles me voy a acordar de una de las últimas.

Al abrigo de mi defensa, un trabajador de toda la vida, de avanzada edad, que en algún tiempo pasado y mejor logró tener una modesta empresa que se fue al garete con la maldita crisis. Al otro lado del ring una titular de un Juzgado de Instrucción, joven y brillante. En la otra esquina, como acusación, un compañero cordial y tan escaldado como yo de las maneras que se gastan algunos agentes de la Justicia.

Al entrar en la oficina judicial el compañero y yo nos dirigimos un saludo amable y comentamos el frío que estaba haciendo esa semana, mientras esperamos que Su Señoría nos haga pasar al despacho.

Mi cliente, que jamás ha pisado un Juzgado y que, tras una vida de trabajo duro como autónomo, sin business angels ni responsabilidad civil limitada, se ha visto inmerso en un proceso penal como consecuencia de una denuncia interpuesta por una entidad bancaria, se encuentra nervioso. Lleva la citación cuidadosamente guardada en el bolsillo de su camisa, junto al bolígrafo de publicidad que le regalaron en la Notaría cuando fue a firmar el poder para pleitos. Le sudan las manos y apenas levanta la mirada del suelo. Está cabizbajo y pensativo; sospecho que le ronda cómo ha podido llegar hasta ahí; que toda la vida trabajando para ésto y que como no se solucione pronto la papeleta, la mujer lo va a echar de casa… A la vejez.  Se ha peinado el poco pelo que tiene hacia atrás, con mucha colonia. Demasiada. Pretendía dar buena imagen. Se ha puesto su mejor camisa; recién planchada.

Su Señoría se asoma airosa a la Oficina desde la puerta del despacho, y le indica a su empleado que la declaración se va a celebrar allí, fuera; en la mesa del funcionario.

Miro al cliente; ése no es lugar para tomar declaración a un imputado; con diez trabajadores a menos de 3 metros haciendo fotocopias y contestando al teléfono a un ritmo de Martes, y decenas de personas entrando y saliendo entre risas y chascarrillos. De este modo lo sugiero y me llevo el primer silencio despectivo de la jornada.

Su Señoría se coloca tras la mesa del funcionario, expediente en mano, sin levantar la vista de sus propias resoluciones, como si le costara comprender algo que ha escrito y, sin ni siquiera mirarlo, espeta al imputado: Venga, siéntese.

El Señor, que es un Señor, obedece sin interpelar a Su Señoría y recoge sus manos entre los dedos. Los años le han dado cuerda y perspectiva.

A partir de ahí las preguntas se suceden en el tono de la morena despechada que pide explicaciones a su consorte por el pelo rubio que ha encontrado en la ducha.

A Su Señoría no le gusta que el imputado hable en voz baja, y se lo hace saber entre resoplos de impaciencia y desesperación…:!! Bfff!!.. ¿Quiere hablar más alto que no se le entiende?. Tampoco le gusta que trate de explicar las cosas de la única forma que sabe, desde el principio: Vaya Usted al grano, hombre, que no tenemos toda la mañana… No le gusta que manifieste la certeza de lo que declara: “si es verdad o no lo decidiré yo…” y así, en general va poniendo pegas a cada palabra que pronuncia…

El cliente me mira cada vez más nervioso preguntándome con ojos inquietos qué es lo que está haciendo mal…

Y en mí, irremediablemente, ante semejante agresividad, se despierta la fiera. Me imagino con la mano sobre la pistola que llevo en el cinturón y con un megáfono en la otra desde el que vocifero mirando hacia los lados y con abrumadora determinación: Muy bien, manos arriba; dejen cuidadosamente sus armas en el suelo y nadie saldrá herido. Al más puro estilo Ally McBeal; sólo que mientras ella veía bebés en pañales bailando canciones de Barry White, yo veo tiroteos a quemarropa…

Letrada! Su turno; si tiene alguna pregunta para su cliente… Y, de repente despierto de mi sueño de violencia, relativizando: No sé si esa joven ha tenido un mal día, si tiene la errónea idea de que ganará respeto repartiendo mala educación, o si la pobre aún tiene que atender 50 juicios rápidos y dictar 40 sentencias antes de irse a casa, sin medios y sin poder servir a la Justicia como tiempo pasado soñó…

En cualquier caso, finalizo mi intervención con modales exquisitos por si alguien se da por aludido.

Sea como fuere; Dios me libre de generalizar. Ha sido en Jueces, fiscales y demás familia (mayores y jóvenes) en quiénes he descubierto las mayores dosis de deferencia, consideración y amabilidad para con los demás, por lo que no es algo gremial. Lo de las habas; que las cuecen en todas partes.