EMBARAZO: TERCER TRIMESTRE (FINAL COUNTDOWN)

Buenas (por decir algo) tardes a todos y a todas. Sigo embarazada, aunque no sé por cuánto tiempo. Espero que no por mucho por la salud mental de mi esposo, que anda el pobre absolutamente esforzado en comprender los vaivenes de mi estado de ánimo.

El tercer trimestre del embarazo se comporta como un amante canalla. Es lo excitante y lo tedioso al mismo tiempo. A la par, lo emocionante y lo desesperante; lo asombroso y lo incómodo… Así que, siguiendo la inercia de esta oscilante dicotomía, paso a detenerme un poco en los aspectos más relevantes de mi tránsito por esta recta final:

1.- Por lo que a aspecto físico se refiere:

¿Qué quieren que les diga? Me encuentro horrible.  Mucha gente dice que las embarazadas estamos preciosas. De hecho, mucha gente que me encuentro por la calle me dice que estoy preciosa; que estoy muy guapa.

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Sinceramente, concluiría que es amabilidad compasiva que esconde un verdadero: “Dios mío, pareces una vacaburra, pero tranquila, estás embarazada y aún podrías lucir peor…”, si no fuera porque yo misma, cuando veo a otras embarazadas (a algunas, todo sea dicho – también en la preñez la mona que se viste de seda, mona se queda-) me parece que están muy guapas.

Durante estas últimas semanas la sensación de ser poseída por un cuerpo extraño pasa a ser total: He engordado 13 kilacos; tengo los labios cortados y morcillones; me sale papada en las fotos; no me reconozco los pies (cuando alcanzo a vérmelos) y no me caben los anillos en los dedos de las manos, aunque, eso sí, tengo los pechos para protagonizar una película de la época del destape (esta es la parte que más le gusta a mi marido).

La barriga se me ha llenado de pelo y, tras un año escaso de separación, vuelve a ser ornamentada con la línea alba, mientras adquiere formas imposibles a los designios de una pequeña criatura que se mueve como algunos animalejos de documental de la 2.

En definitiva, me parece que no me parezco mucho a mí.

2.- En cuanto al estado físico:

¿Qué les voy a contar sobre agilidad, habilidades o bienestar físico?

Pues que no puedo quitarme las botas altas sin ayuda, que me cuesta trabajo cortarme las uñas de los pies y que temo el momento de caer al suelo sin puntos de apoyo cercanos para levantarme.

Mi velocidad de crucero ha disminuido en torno al 30% cuando camino, y si me paso comiendo, el diafragma queda tan absolutamente lapidado por el resto de órganos dominantes, que no puedo apenas meterme aire en los pulmones.

Ando con las piernas separadas y cuando me siento, tengo que dejar hueco a la barriga entre pierna y pierna…

Muy sexy todo, verdad??

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Estoy acusando la acidez en este embarazo, pero tengo que reconocer que mucho menos que con Raúl. con él era algo absolutamente insoportable que me obligaba  a dormir prácticamente sentada y me trae a la memoria largos paseos por el pasillo, durante las madrugadas.

Cierto es que ahora trato de no cenar mucho y también duermo con una almohada extra.

Un síntoma físico que me tiene desconcertada y que yo he atribuido al embarazo sin solicitar opinión experta, es un verdadero dolor-picor en la planta del pie. Concretamente en la parte superior de la planta. Cuando camino bastante, se desencadena como un picor incómodo que se transmite hasta los dedos y termina en dolor… A veces incluso se me duerme parte de la pierna… He pensado que puede ser por el peso que soporta, o porque el tetris muscular a que obligan las dimensiones de mi útero tiene por ahí pinzado “algo”. Si alguna de Ustedes ha tenido un síntoma similar, me harán muy feliz de saber que no soy la única.

También he tenido calambres en las plantas de los pies, igual que con Rául (sobre todo al levantarme por las mañanas); aunque he depurado mi técnica para evitarlos y he conseguido librarme de varias amenazas. Cuando los veo venir, alzo el pie haciendo el giro del tobillo hacia  arriba y ligeramente hacia el exterior. Mano de Santo.

Tengo anemia; al igual que me pasó con Raúl. Parece que un poco más, incluso. Me han prescrito tomar hierro. De hecho, me han aumentado la dosis, noticia nefasta teniendo en cuenta que el hierro me sienta como repetidas patadas en los testículos, si los tuviera.

Mi frigorífico está repleto de Kiwis y mis armarios de cereales Special K, por aquéllo del tránsito.

No consigo regular mi temperatura corporal y mi espalda se hace dolorosamente presente a todas horas del día…. Y de las noches; las cuales me paso cambiando de un costado a otro en movimientos de brusquedad tal, que ni la escena más lujuriosa…

3.- Sobre el estado emocional:

Podría dejar que este particular lo analizase mi querido esposo; pero prefiero armarme de condescendencia y hacerlo yo, o terminaría volviendo a espetarle en la cara que “los toros se ven estupendamente desde la barrera” o, aùn peor, comprando en la teletienda ese aparato que da descargas y simula el dolor de las contracciones.

Me encuentro confusa. Ésto también me sucedía con Raúl. A ratos feliz, a ratos triste, a ratos estresada, a ratos rebosante. Desde luego , ansiosa. Por las noches me entra temblor de piernas. Estoy en guardia permanente. Demasiado atenta.

Reconozco que ando bastante preocupada ante la incertidumbre de cómo ordenaremos nuestras rutinas tras el alumbramiento; alinizaje, como dice mi cuañado. Aunque parezca mentira, últimamente me he aficionado de forma casi enfermiza a la organización y gestión del tiempo. A la vista de cómo se las gasta el Leñador, hemos conseguido adaptar un orden relativo de vida… Pero esto de no saber cómo le lucirá el pelo a la pequeña, me tiene desconcertada.

Me desvelo algunas noches y termino a las 4 de la mañana en el sofá; leyendo, mirando pinterest o haciendo la lista de artículos que voy a comprar en aplicaciones de inditex cuando consiga verme mínimamente deseable.

4.- Gestión del tiempo. Atención al embarazo:

En este embarazo he trabajado sustancialmente más que con el de Raúl.  Además de los factores puramente externos que han determinado este hecho, he ganado confianza y he perdido miedo. A decir verdad, estoy trabajando un poco más de lo que me hubiera gustado. Tanto que, haciendo gala de la condescendencia que me he propuesto, digamos que he sido un poco flexible con las citas médicas, la toma de los medicamentos prescritos y, en general, los cuidados médicos debidos… No me siento en absoluto orgullosa de esta laxitud; pero bastantes castigos emocionales me ha costado ya como para entonar nuevos mea culpas…

Tengo la sensación justificada de que no he tenido mucho tiempo para centrarme en la pequeña; para soñarla y representarme achuchándola. Tampoco he tenido mucho tiempo para exprimir con el Leñador. Para dedicarle los últimos días de atención exclusiva… Ni qué decir tiene que no he tenido nada de tiempo para centrarme en mí.

5.- Lo que me quita el sueño (YA). Adaptación del Leñador:

Este aspecto también me tiene ocupada. Hasta ahora Raúl ha dado algunas “sutiles” muestras de rechazo a la nueva situación, indicándonos, por ejemplo, que no teníamos que comprarle ropa a la pequeña porque: “iría desnuda” o que tampoco teníamos que habilitar la cuna porque: “dormiría en la calle”.

La verdad es que este renacuajo ha tenido el título de único y exclusivo desde su nacimiento para padres, tíos y abuelos y también es cierto que no anda corto en entendimiento de la vida adulta, por lo que entiendo que es demasiado consciente de que se verá irremediablemente avocado a compartir; y ésto, Señores y Señoras, lo miren por donde lo miren, es duro.

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En cualquier caso, soy totalmente consciente de que a la larga tener una hermana le va a reportar cosas maravillosas, así que encuentro mi consuelo.

Parece que me ha quedado todo un poco “cenizo”; pero la otra cara de la moneda se resume en que estoy emocionada.

Me parece increíble que vayamos a ser cuatro. Que vaya a reproducir de nuevo las tardes envuelta en olor de bebé; en su suavidad, en su calor. Pensar que hemos creado de nuevo, otra maravilla de la naturaleza; pasar horas observando sus dedos, su nariz, sus labios, y regocijarme en el momento en que se calma al agarrarse a mi pecho….

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Me fascina la idea de que vaya a haber otra persona que robe nuestro corazón de la misma forma que lo ha hecho Raúl. Tanto amor, tanto amor, me apasiona sólo imaginar cómo podré querer tanto, tanto otra vez, tanto más…

No me resisto a verle los muslitos al cambiarle el pañal, los mofletes al esbozar sus primeras sonrisas; su mirada clavada en mis ojos; sabiendo que son sus primeras miradas, las más atentas, las más dulces, en las que sólo me ve a mí, y me reconoce.

Me tiene fascinada el hecho de volver a vivir con Manuela las primeras veces: Primeros grajeos, primeros pasos, primeros dientes, primeras comidas…

No veo el momento de cargarla entre los brazos y enseñarle el mundo.

Me parece alucinante que vayamos a arbitrar una relación de hermanos; a ser observadores del crecimiento común… Que vayamos a divertirnos el doble cuando estemos juntos… Viéndolos crecer, jugar, experimentar; asombrarse…

Emocionada y agradecida. Esto es más de lo que jamás hubiera podido soñar.

 

 

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2 comentarios en “EMBARAZO: TERCER TRIMESTRE (FINAL COUNTDOWN)

  1. Si te sirve de consuelo, yo en mi segunda preñez tuve lo que se conoce como prurito del embarazo, o sea, un pico generalizado causado por los estrógenos, que en mi caso empezó la plata de los pies y luego se extendió a las plantas de la manos y de ahí a todo el cuerpo. Era horrible!! Menos mal que fue casi al final y sólo lo sufrí unos días!!
    Ánimo que yo te veo estupenda!!

    Me gusta

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