All I Want for Christmas

Me disculparán que me ponga profunda… Es la Navidad y las hormonas. Espero recuperar mi lado canalla cuando encare la crisis emocional post parto y salga de mi esta Raquel llorona y sensiblera que se ha apoderado de mi cuerpo en los últimos meses.

No les voy a decir que tengo todo lo que quiero por Navidad porque sólo hace falta echar un vistazo al mundo en que nuestra especie se desarrolla, para comprobar que casi todo está mal. Que la mayor parte de las situaciones vitales que en el mismo acontecen son injustas y penosas.  Y que a mí, como a la mayoría de Ustedes, no me gustan y desearía que cambiaran.

Ojalá empezaran cambiando el próximo día 20 de Diciembre, al menos para esta parte del mundo; y al menos un poquito.

Si les digo la verdad, también quiero que pase ese día para recuperar a mi marido. Al que era antes de convertirse en el analista político y programa electoral parlante de PODEMOS, que duerme junto a mi cada noche desde hace unas semanas.

Lo que sí es cierto, por lo que a mí misma respecta, es que tengo mucho más de lo que realmente necesito y que, aunque me falta una persona, soy francamente afortunada.

En invierno siempre me reencuentro con la gratitud de tener un techo en el que resguardarme junto a mi familia del frío y de la noche y, además, con calefacción. Una bendición absoluta hasta que llega la factura de Febrero.

Agua caliente; comida de todo tipo (hasta gambas o dulces); trabajo; la compañía de mi madre, mi hermana y cuñado, mi abuela, mis tías y primos y mi familia política. Entretenimiento; la posibilidad de estrenar un vestido para Nochevieja o de pintarme los labios; ver una película en el cine o leer un libro que me guste; salir a comer o a tomar una cerveza…

Salud. Un marido que la mayor parte del tiempo es un tesoro aunque ande variceloso y sindicalista; un hijo que la mayor parte del tiempo es… Un niño… Y que va pegado su guitarra cantando villancicos por todas partes; y una niña creciendo en mi interior, que ya pesa más de dos kilos y a la que estamos deseando conocer cara a cara.

Así que lo que quiero es mostrar esta absoluta gratitud y desear, eso sí, que todo salga bien en la llegada de Manuela.

Ayer compartimos uno de esos días que conforman el mosaico de la vida dulce, poniendo la casa navideña:

 

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