MANUELA

No me cuesta nada imaginarme tu reacción desde hace unas semanas, cada vez que me hubieras visto llegar con la enorme barriga que luzco..

Parece que te estuviera viendo ahora mismo acercarte a la cunita el primer día en que vuestras vidas confluyeran;  con los ojos húmedos y arrugados y tu risa incontenida. Ay tu risa! que era tan verdadera… Que me recordaba a cuando eras niño sin que yo, lógicamente, te haya  conocido de niño…

Y la misma cantinela repetirías al verla cada día, o cuando la acunaras en brazos cantándole aquélla nana de Mercedes Sosa que cantaba Víctor Jara.

(No me cabe duda de que votarías a Podemos si te enterases de que la canta Pablo Iglesias…)

Echo de menos decirte que estoy asustada; que la inmensa alegría que siento, no siempre empequeñece el temor de enfrentarme a la nueva situación.

 Todo porque sé que no me ibas a compadecer…Antes al contrario. Sé, a ciencia cierta que me dirías dos cosas:

La primera, que un hijo es lo más maravilloso que te puede regalar la vida… Y que Dios proveerá; y la segunda que donde caben 4, caben 5, y que, en el peor de los casos; todos a tu casa… y tú tan feliz.

Tu nieta, papá, se llamará MANUELA. Como tú, que significa Dios con nosotros; porque nos encanta como suena… Porque Manuela suena a mujer fuerte y de corazón noble… a dulzura y a carácter…

Y porque es tu nombre; el que resuena en mi memoria el día de hoy, de tu cumpleaños, con tanta fuerza.

Ésto sería lo que harías cada día al verme,  y al verla: CANTAR, como siempre:

PD.- Y no te preocupes, me encargaré de que la llamen MANUELA, sin diminutivos ni sucedáneos… y así te desquitas de que, muy a tu pesar, todos te llamaran MANOLO.

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