Tengo miedo de las noches…

Las 20:30 en “casapatare”. Después de 80 Km hasta el trabajo; citas con clientes, plazos que atender, demandas que redactar, señalamientos, visitas al Juzgado, llamadas telefónicas, correos sin contestar; después de otros 80 Km de vuelta a casa… Después de una mañana de guarde con canciones, juegos y luchas encarnizadas con otros mocosos; después de una tarde de paseo, parque, “patrulla canina”, carreras de coches, ¿Dónde está el bebé tigre?; varios conciertos de guitarra, tambor y piano desde el corazón de Seattle; de muchos “cucús, tatás”, de incontables “que te pillo”  y de cosquillas en el sofá, llega la hora del baño.

IMG_4312

Coloco la bañera de Stokke naranja que compramos al leñador y que parecía que se le quedaría pequeña con tres meses (a sus 17 aún le sacamos partido y estamos encantados con ella: es cómoda,flexible, bonita y cabe hasta en nuestro cuarto de baño), y empiezo a llenarla con agua templadita. Por un momento fantaseo con la idea de que ese baño fuera para mí y que en la cama me esperara un masaje con crema hidratante y un pijama suave y con olor a norit… ay! Por el contrario aún me quedan unas cuantas batallas que librar:

La primera; convencer a woodcutter de que en la bañera nos lo vamos a pasar muy bien. Una vez dentro, demostrarle que es mucho más divertido tirar el agua dentro que fuera; conseguir que se ponga de pie para lavarle el pompis y sus partes nobles; convencerlo ahora de que fuera de la bañera se lo va a pasar mejor…

IMG_2387

Para lograr que permanezca tumbado boca arriba mientras le pongo las cremitas y el pañal en mi nueva marca de 0,80 minutos, emulo los sonidos de la ambulancia y el camión de bomberos. Uno es niiii-noooooo niiiiii-nooooo y el otro ninu ninu ninu, pero nunca logro recordar qué sonido le he asignado a cada uno… El pobre debe andar hecho un lío.

Después de unos minutos de expansión medio en cueros entre los cojines de nuestro lecho conyugal, consigo terminar de ponerle el pijama y con alguna artimaña de teatro de variedades, lo meto en su trona mientras pongo en youtube su vídeo favorito de “Instrumentos Musicales”. Por más que lo ve, no se harta nunca… Debo reconocer que es de lo más envolvente y relajante.

Entre estrellitas, pianos, y orquestas de globos se toma sus papillas y, en los 2,5 minutos que me quedan hasta que empieza la parte del vídeo  en que unas manos hacen dibujos con arena, se aburre y empieza a pedir MAMÁ TETA, TETITA DE MAMÁ PARA EL NENE.., corro presurosa a recoger la habitación que luce empantanada de juguetes, a tirar el pañal sucio, a recoger su ropa, a localizar su chupete, a colocar una botellita de agua a los pies de su cuna y a quitarme el vestido y ponerme algo cómodo con lo que entrar en faena.

IMG_4609

Con un ambiente de relajación en mi salón que ya lo quisieran los Hare Krishna, acurruco a mi hombrecito entre mis domingas y empiezo a cantar el repertorio invariable de nanas clásicas que he ido almacenando en mi cabeza a lo largo de estos 17 meses: Pajarito que cantas; Duérmete mi niño que tengo que hacer; Duerme, duerme negrito; Estrellita dime tú y Haga tuto Guagua.

Generalmente para la última, y aunque parezca mentira, el “enemigo” ha sido derribado y duerme plácido entre mis brazos. Los días que se resiste, incluyo algún BIS.

Lo acuesto cuidadosamente en su cuna, mientras espero que venga el de los 70 con una cena maravillosa y enormemente elaborada a base de leche y cereales Special K.

Ese momento es único. La casa en silencio y yo, dueña de mi misma. Me miro al espejo, me recojo el pelo y pienso que tal vez debería cortármelo o echarme mechas. Preparo mi vaso de leche como el que espera degustar un chardonnay y el de los 70´entra por la puerta. Me pregunta qué tal el día y, como si hubiese sido pan comido, le respondo que muy bien. Ninguno de los dos parecemos interesados en malgastar las pocas horas de libertad y paz que tenemos hasta caer rendidos por el sueño, en contarnos las luchas.

A veces nos hacemos los valientes y nos ponemos una peli… No si dura más de 120 minutos. Pocas superan la prueba de calidad que implica unos padres de un bebé con dificultades de sueño. El jurado de Cannes debería estar formado por papás y mamás. Si no nos dormimos y no decidimos quitarla, la peli es todo un éxito.  Otras veces me enredo con una lectura y disfruto de un placer casi pecaminoso durante al menos diez páginas.

Y, finalmente, papá y mamá se van a la cama deseándose suerte; esperando tener unas cuatro horas de sueño ininterrumpido que nos permitan resetear el disco duro y apacigüar nuestros deseos de desaparecer en la Isla de Vanatu.

IMG_4454

PD.- Escribo esta entrada tras una semana en que mi leñador parece haber comprendido que sus papás están al borde del desquicie y duerme como un campeón. Ahora tengo miedo de que al decirlo en voz alta, se deshaga el hechizo…

Anuncios

La Verbena de La Paloma

El calendario imantado que hace un mes compramos en Amazon para salvar nuestro matrimonio (ya les contaré por qué la desorganización de mi hogar ha sido el caballo de batalla familiar en los últimos meses) me avisa, paradojas de la vida, de que pronto, muy pronto, se van a cumplir tres años desde que el de los 70´y yo nos diéramos el Sí, Quiero.

R&R. CEREMONIA-155

Vuelvo a pasearme por las imágenes y los recuerdos y tengo la agradable sensación de que si volviera a casarme lo haría todo exactamente igual a como lo hicimos.

R&R. CEREMONIA-128

R&R. CEREMONIA-127

R&R. CEREMONIA-26

El de los 70´y yo reventamos los tópicos prometiéndonos en París (al menos no subidos a la Torre Eiffel) y, a partir de ese momento, pedrusco en mano, arrancó la carrera por la organización del evento.

Ahora; desde mi espejo retrovisor, me parece que fueron unos meses bonitos y entrañables, pero por suerte el colon irritable que me dejaron en legado, me recuerda que los viví con estrés y miedo y que, probablemente, fue la época que me enseñó a aceptar que aquí la que suscribe, se mueve con mucha más soltura por el espacio intermedio de la duda que separa los blancos y los negros, que por los extremos mismos. El colon irritable me despeja esta verdad para que no la falsee.

La primera cuestión que uno se plantea en esta tesitura es la de decidir la fecha del enlace. Lo tenía claro meridiano: Otoño. Soy una persona otoñal; me encantan sus colores, su olor y su luz, y el de los 70´no mostró resistencia a la bucólica escena que le representé para un cálido pero agradable 21 de Septiembre.

Sin embargo, como muchas otras cosas en la vida, esto no solo depende de ti. Si quieres iglesia y salón de celebraciones al uso (si es lo que quieres, repito) debes ponerte a la cola y esperar la rifa de fechas disponibles.

Finalmente, de todas las que quedaban, tuvimos que elegir el 26 de Mayo si no queríamos matar por asfixia a todos nuestros invitados, en pleno ecuador de Julio.

R&R. EXTERIORES-8

En caso de enlace religioso hay que elegir templo. En nuestro caso estábamos muy de acuerdo en casarnos en La Parroquía de El Salvador; con su arquitectura renacentista y su encantadora localización; en pleno casco antiguo, escondida entre calles emblemáticas.

R&R. CEREMONIA-1

En cuanto al lugar de la celebración; nos decantamos por Pedro Marín y no nos decepcionó en absoluto. En primer lugar porque el Salón es moderno, amplio y confortable, el porche y los jardines del exterior nos brindaron un soleado día de Mayo al aire libre que encierra algunos de los momentos más memorables de la jornada y, principalmente, porque la comida está para chuparse los dedos.

R&R. BANQUETE-36

Luego está lo que tiene que ver con el acicalamiento de la hembra casadera. !Menudo despilfarro de euros entre peelings y tratamientos de oxígeno! Me cuesta concebir que ésa era la misma persona que ahora ha desterrado de su vida la crema hidratante en un ejercicio de optimización del tiempo y del espacio (no se pueden hacer una idea del raquitismo de mi cuarto de aseo).

R&R. CASA NOVIA-85

R&R. CASA NOVIA-93

Va a sonar todo lo cursi que es pero mi vestido de novia me eligió a mí.  Era sencillo, clásico, elegante y romántico. Corte evasé a la cintura, falda en organza con un ribete troquelado al final de la falda, una cola moderada, cuerpo en chantillí, una pequeña lazada donde la espalda pierde su casto nombre y un velo que me reveló mi faceta más folk. Yo, que desde pequeña siempre había tenido claro pasar del velo el día de mi boda, no me lo quité ni para las fotos post ceremonia.

R&R. CASA NOVIA-17

R&R. CASA NOVIA-120

Los zapatos fueron la excusa perfecta para hacer un viaje a Madrid con mi súper hermana blogger, a la que, dicho sea de paso, debo todo el mérito de haber celebrado un enlace tan carismático. Si no hubiese sido por ella, está claro que me habría casado sin pena ni gloria. Es lo que tiene tener una hermana Blogger pues, como todo el mundo sabe, una buena blogger es una excelente Wedding Planner.

R&R. CASA NOVIA-24

El peinado fue la estrella indiscutible del “sarao”. Yo pretendía emular a Diane Kruger, aunque en general se me asoció más a “Amar en tiempos revueltos”. En cualquier caso, el resultado satisfizo mis más altas expectativas. Esto sólo tuvo dos responsables, y son las dos manitas de Toñi.

R&R. CASA NOVIA-16

Rematé el peinado con un tocado manufacturado por mi poliédrica amiga Aurora.

Para el hombre de los 70´y para mí, la celebración lúdica de nuestra boda era, en papel protagonista, entre otras muchas cosas, reunir a nuestros seres queridos y celebrar con ellos el compromiso público de unirnos y reproducirnos; y si había algo en nuestras vidas respectivas que había presidido nuestra forma de entender el mundo, estaba claro que era la MÚSICA.

Raúl se encargó de preparar la música de la ceremonia y, aunque el entendido en la materia es él, juró que la orquesta formada por un montón de caras amigas y queridas, me sonó a gloria. En serio, escuchen este fragmento de la Serenata nocturna de Tchaikovsky y díganme si no la colocarían en su lista de verdaderas razones por las que merece la pena vivir.

R&R. CEREMONIA-5

Por lo demás, tuvimos el honor de dejar la música del cocktail y parte de la barra libre a unos que hablan el idioma de los vinilos. Los chavales de ZOLLO… Y no sólo fue un acierto, sino que fue un exitazo… Bailaban tanto mis atractivas y pretendidas amigas otrora solteras, como mis tías las de Archivel, con sus 70 años a sus espaldas; que hasta se atrevían a sacar a la pista a respetables Señores que fumaban puros.

R&R. BANQUETE-43

R&R. BANQUETE-45

R&R. BANQUETE-51

Después; el de los 70´, el cuñado y el resto de amigos de El Último Mono, desenfundaron baquetas y pedales y se marcaron una de versiones de clásicos de viejunos, para mi gozo más absoluto.

Tan bien lo pasábamos que se nos olvidó el baile nupcial; y eso que había conseguido que el de los 70´meneara el esqueleto y, ni más ni menos que el mismo, que tiene las estructuras óseas encajadas, se había atrevido a apuntarse a clases de baile y nos habíamos ensayado un rock n roll. No me perdonaré nunca haber dejado pasar la oportunidad de verlo ponerlo en práctica ante nuestros comensales…

 Ese día fue una Fiesta, una Verbena…  Tanto que mis amigas pudieron perdonarme que les hiciera vestirse del mismo color; tanto que mi madre, sin una gota de alcohol en sangre, prendiose del cuello de sus hijas y de su marido para gritar en tono frenético “somos una piña, somos una piña”…

R&R. PHOTOCALL-1

R&R. PHOTOCALL-34

R&R. BANQUETE-110

Y para los momentos de oscuridad, guardo el gesto desencajado de Raúl cuando avanzaba hacia él por el pasillo de la Iglesia; guardo el abrazo de mi hermana cuando le entregué el ramo en palabras de Anthony and The Johonsons; las lágrimas de Ester cuando le emulé mi escena favorita de Love Actually; las confesiones de la cracker a las 4 de la mañana; y sobre todas las casas, guardo el último baile en brazos de mi padre, mientras la banda cantaba My Way… La misma canción que le hacía llorar desde su adolescencia.

 R&R. BANQUETE-101

R&R. BANQUETE-17

PD.- Las maravillosas imágenes del día fueron obra de los chicos de Bigote Verde!! Les dejo el enlace del vídeo resumen que prepararon y que estuve reproduciendo en bucle durante semanas…

ALTA SUCIEDAD

IMG_0378Desde que llegó a nuestras vidas, ataviado en camisa de cuadros y pantalón vaquero, el pequeño leñador, en mi casa hemos sido todos de tendencia a la suciedad.

El que menos, el de los 70¨que a veces, mientras su primogénito y yo nos revolcamos por la mugre como un cochino retoza por el barro, nos contempla incrédulo, con cara de póker, estableciendo distancia con la mirada en una mueca de desprecio y asombro, todo mezcladito.

Y aunque él le ponga empeño, no puede evitar que le alcance la inmundicia que crece y se multiplica a su alrededor como las mismísimas caries. (Yo pienso que las caries a los dentistas son lo mismo que la obsolescencia programada a los productores de electrodomésticos; hay una mano negra haciendo reproducirse a las caries para dar trabajo a los dentistas.)

Y lo grito en esta plataforma esperando el feedback de otras madres que me sirvan de consuelo porque también les coma la porquería; también les crezca el desorden como los enanos.

IMG_3665

En mi pueblo, desde luego, no están esas madres. No hay ni una. En mi pueblo las madres han sido traídas de STEPFORD y pasean sus impolutos carricoches “antimaldeojos” y a sus hijos resplandecientes  en las soleadas tardes de Mayo, con camisas floreadas y tacones. Lucen niños bonitos, dulces y lustrosos con conjuntos de pololos, zapatos, leotardos, camisas y hasta gorritos, con más pulcritud que la que reina en una área quirúrgica. Además, van peinados y huelen bien. Siempre.

 Y aquí, una servidora, que no logra salir un solo día de casa con menos de cuatro manchas en niño y un par de ellas en madre, se esconde a través de las calles secundarias de la urbe para no ser vista por nadie; y menos por una de estas madres, atemorizada con la idea de que a alguna se le ocurra llamar a los servicios sociales.

Para empezar no consigo poner “pololos” al leñador. De esos que van a juego con los zapatos y a conjunto con los leotardos. Y mira que lo he intentado.

La primera vez en una boda a la que sometimos al leñador. Aún no tenía cuatro meses y aunque era Abril, ese día hizo un calor de los que sólo sabe hacer en Murcia y al pobre le causamos un shock del bochorno que le tuvo llorando toda su primera puesta de largo en sociedad.

La segunda vez, estaba precioso. También fue en una boda; y como aprendí la lección, nada de leotardos: Cachas al aire que de ésas mi leñador tiene un rato, y manga corta. La verdad es que para buscar elegancia infantil con estilo, me las pinto sola. El conjunto me costó un ojo de la cara pero bien lo valieron las carantoñas y los piropos que le profirieron todos los asistentes ante mi sonrisa orgullosa, mientras iba cogiendo anchura.

Eso sí, en menos de veinte minutos la camisa la llevaba por fuera y manchada de leche y, por supuesto, sin zapatos.

Los faldones y las puntillas son para mí objetos de otra galaxia. No soy digna de hacer uso de ellos. Ni me lo he planteado. No me imagino un faldón blanco bordado con cenefa azul y puntilla de chantillí, adornado con trozos de galleta María “semiblanda” pegados en el culete, o chorretones de zumo de naranja. Los vaqueros soportan mejor estas agresiones.

Mención aparte merece el carricoche del leñador. Menos mal que no nos dió por comprar el tono beige que tan bonito lucía en las madres robóticas. Con decir que hasta en el gris de la silleta se perciben los churretes…

Y si tuviera que hablar de CASAPATARE… Madre mía!! No recuerdo la última vez que los cristales lucían transparentes o que las sillas eran para sentarse, y no para soportar las ropas de otras temporadas, edades pasadas y cinturas no recuperadas.

En el suelo de la cocina jugamos a ver qué formas adoptan las manchas, y en la habitación de juegos de mi cachorro nos movemos en zigzag para sortear los enredos. Pura cochambre.

Seguro que las madres Stepfordianas tienen casas de las que se van a visitar en los pueblos cuando uno se casa. Con muebles de salón que se convierten en piezas de museo; para mirarlos y no tocarlos.

Pero si la verdad de todo esto no está en que, en realidad, son androides preprogamados, apuesto a que enseñan una casa y viven en otra; y a que lo que llevan en los carricoches son muñecos hechos a imagen y semejanza de sus retoños que, mientras tanto, están en el parque poniéndose como zaques de agua y de tierra, igual que el leñador.

La pasada noche, atormentada por tal incapacidad mía porque mi hijo fueran adecentado, busqué consuelo en el de los 70´que, tras escucharme con cara de sorna pedirle consejo o apoyo, sólo acertó a decirme: Escribe un post.

Vida y obra de una blogger de nacimiento

Mi hermana es una blogger.

Pero no es de ahora, no, es de siempre. Desde que nació es una blogger.

Mi hermana consigue la estética en todos sus gestos.

Mi hermana me ha causado una envidia espantosa a lo largo de los años. Gracias a Dios a día de hoy bien llevada envidia, aunque no ha sido siempre así. Entre los 9 y los 15 años, envidia mal gestionada y de los 15 a los 18, envidia reprimida.

Pero ¿cómo no iba a sentir envidia?…

Mi hermana y yo empezábamos el curso escolar igual de entusiasmadas. Éramos así de pavas; nos gustaba estudiar, mucho. Bastantes humillaciones nos hemos llevado ya por esta condición nuestra de pavas. Si a ello le suman que éramos más bien gordas (para qué andarse con eufemismos) ya lo tienen: Bullying que lo llaman ahora.

Pero a lo que íbamos. Mi padre nos llevaba a la librería Piscis cuyo dueño regente, que en paz descanse, nos daba un poco de miedo porque hablaba muy rápido y nos miraba demasiado directamente a los ojos. Siempre queríamos ir con nuestro padre porque él no se resistía a nuestros encantos y, especialmente, a la capacidad persuasiva de mi hermana.

Comprábamos  material escolar con la misma alegría con la que ahora compramos zapatos o posavasos de zara home: Gomas para borrar, possit varios, pilots, bolígrafos, fixo, grapadora, taladradora, quitagrapas, reglas, escuadras, compases, calculadoras, libretas, carpetas, archivadores con plásticos separadores de colores, rotuladores…

Cuando llegábamos a casa con todo nuestro arsenal, nos íbamos a nuestro cuarto a preparar las mochilas del día siguiente. Al cabo de un rato en el que me había quedado absolutamente “ennortada” mientras leía el capítulo del libro de historia que narraba “La Toma de la Bastilla”, levantaba la mirada y espiaba de reojo lo que estaba haciendo mi hermana: 

Mierda! La muy blogger había puesto título a cada una de sus libretas; y no de cualquier modo. Cada libreta asignada a una asignatura; con el nombre de la materia escrito con letra redonda y preciosa en rotulador, y su nombre, curso y teléfono en el margen izquierdo del folio. 

Juro que intenté copiarla; pero nunca me salía. Las mayúsculas del título se me torcían y siempre cometía algún error en el número de teléfono que me obligaba a tachar (aún no estaba de moda el típex y suponía un esfuerzo inmerecido arrancar la hoja y tratar de hacer una nueva).

A mitad de curso el pupitre de mi hermana parecía el escaparate de una tienda de golosinas: Las ceras con las ceras, los bolígrafos en un lapicero; los rotuladores en el estuche de Sailor Moon…

El mío era un completo desastre: De lo que habíamos comprado me quedaban un bic negro que había perdido el “tapaculo”; un lápiz del 0.2 con restos de chicle que se pegaba a los dedos y una goma MILAN que llevaba dos cruces pintadas a ambas caras  y una punta de lápiz incrustada. Todo en el mismo estuche, compartiendo espacio con las birutas de sacar punta a los lápices de colores (en paradero desconocido) y con algunos envoltorios de chupa chups.

Los años no suavizaron este antagonismo. En el instituto mi hermana tenía libros y cuadernos pulcros y flamantes y los míos eran prueba escrita de todos mis flirteos adolescentes (que si Raquel y Fulanico; Raquel y Menganico…). Los corazones se superponían a letras de canciones de Green Day y Marilyn Manson y algunos eran atravesados por garabatos que representaban símbolos fálicos. 

Un poco después llegaron las gurús del maquillaje  y, con ellas,  la perdición para nuestras maltrechas economías. Cómo no caer rendida ante los packaging de Boby Brown o Benefit?? Esas cajitas de brillo labial; las paletas de sombras en tonos ocre… Todo muy bonito hasta una semana después de abierto. A partir de ese momento, no había forma de coger el rímel  sin que algún pegote negro acabara en mi camisa; cada envase o recipiente terminaba embadurnado por su propio contenido y por el de los tarros adyacentes, y hubiera podido pintarme los ojos con solo pasar el dedo por las esquinas del cajón donde desparramo las sombras. 

Pero mi hermana… Dios mío mi hermana!! Lo suyo parece un santuario al corrector y al colorete. Hasta los maquillajes fluidos están en sus cajas!! Todo cuidadosamente colocado en cestos de mimbre o de tela, como recién comprado. Clasificados por categorías y géneros; dispuestos por colores y tamaños…Es un deleite a los ojos; un disfrute sensorial como cuando, después de sortear montones de ropa en las quintas rebajas de Mango, emerge en el lado norte de la tienda la nueva temporada. Toda ordenada, combinada; irresistible. 

Por no hablar de sus agendas, horarios y planificaciones… Vergüenza me da sacar mi agenda promocional de Feas Farma delante de ella… Y no es que una peque de demasiado amor propio, es que… Vean,vean:

 
Adivinan quién es quién?

Mi hermana ha nacido para repartir “típs” por el mundo; para tomar “snacks” a media mañana frente a un ordenador con teclado fosforito y hacer tableros de inspiración  con fotos y recortes y colocarlos sobre el escritorio. 

Por lo que a mi respecta; me conformo con no olvidarme de recoger al leñador de la guarde… Por cierto; que me voy ya… Y además tengo que pasar a comprarle leche.